viernes, 3 de junio de 2016

MI SILENCIO. Poemas de Tonantzin Gpe. Torres Navarro




Tonantzin Torres, 


La Paz, B.C.S. 1985. Durante su adolescencia en la Heroica Mulegé descubrió su pasión por las letras, ya que era los libros las ventanas al mundo, en aquel oasis indómito. Siente la poesía como una segunda piel, pero se rinde a su voluntarioso cerebro escribiendo ensayo. 







Verano


Trasluces en todos mis versos
y te nombra cada una de mis palabras,
no se si es más tortuoso adorarte a pesar de,
o intentar arrancarte de un alma llena de tus gestos comunes
y tu mirada extraordinaria.
Rendida estoy,
ven a poblar esta tierra que solo reverdece en la humedad de tu presencia.
Que desborda de ti y para ti.
Eres como tu nombre, en el que florece todo lo perenne.






Agonía


Una sola oración en mis labios
desde un tiempo sin memoria:
todo está bien. Todo estará bien.
Estoy bien.
Como un mantra,
o una maldición,
como un conjuro que se vuelve súplica.

Te extraño insoportablemente,
que me arrastro por la ciudad
bajo el peso asfixiante de tu presencia en las cosas
que no puedo evitar,
en todo lo ridículamente ordinario:
parques, calles, esquinas,
canciones;
bajo el peso asfixiante de tu ausencia en lo mío,
en lo que tiene que ver conmigo.

Todos han ido y vuelto de ese lugar común,
algunos con más o menos toques bohemios.

Estoy siempre a punto:
de llorar, de buscar, de llamar,
de mandar todo a la chingada de una vez.
"¿Para qué lloras?"
¿para qué habría de llorar?
¿para que vuelvas?, ¿para qué te importe un poco mi suerte?
"¿Para qué sigues sufriendo?"
¡por qué no puedo evitarlo, carajo!
porque estoy enferma de tristeza,
porque te extraño tan miserablemente
que cada vez que respiro siento que me parto en mil pedazos;
a duras penas puedo tragar
con este nudo en la garganta perpetuo,
a penas duermo, a penas vivo...
no te hablo, no te digo entre la gente,
pero te pienso;
te cuento mis cosas y te sonrío.

Puede ser que no te busque
pero te siento perdido.

Las palabras que no te dije son plomos ardientes.

No te veo, pero la condena no es menor:
tu rostro es un daguerrotipo en el mármol de mi memoria.

Este dolor no tiene narrativa posible,
este sufrimiento no es nada poético;
es feo, desagradable, ajeno:
esto es una enfermedad,
que aunque no contagiosa repele,
es crónica, manifiesta, incurable.

Cada día, uno menos.

Así es esto de vivir el amor
como etapa terminal.





Tu mirada


Es una mañana hermosa,
la brisa acaricia los espejos del alma.

En mis dedos tengo todavía
la sensación de tu piel,
y el sonido del viento
entre los árboles
llega a ese centro
que solo tú puedes estremecer.

La nostalgia se esconde
entre las nube
y amenaza con lloverme:
humedad en tus labios,
en tus manos,
en tus ojos al decir adiós.

A lo lejos puedo ver
como los recuerdos de ti
se mueven torpemente,
sin rumbo fijo;
son caracoles en la arena del olvido,
que se deslizan negándose a cruzar
la delgada línea entre quererte
y haberte querido,
tenerte o haberte tenido;
entre ser uno solo
o ser dos muy distintos.

Es una mañana hermosa
y espero que si el sol sale,
me ilumine como tu mirada.






¿Imaginaste que serias un poema?


Uno, varios, todos los poemas que he escrito,
aún los que he callado.

Te he acariciado incansablemente a punta de versos;
escogiendo celosamente las palabras que simulen las yemas de mis dedos...

Te abrazo con canciones que no escuchas,
te beso con suspiros cada día.

Has sido poema, ensayo, cuento,
penumbra en la madrugada cuando te deseo a mi lado
y abrazo tu vacío para seguir durmiendo contigo;
luz cegadora a medio día,
cuando te comparto las cosas comunes de la jornada;
la boca del lobo por la noche,
cuando cierro los ojos para que nada me impida verte.

Mi canción, mi silencio;
las alas y el viento;
los pies para andar
y la estaca que los siembra en una tierra infértil que no ha de retoñar jamás.

Trescientos cincuenta y cuatro días,
miles de noches,
todas las horas de la vida,
la eternidad de minutos llenos de tu ausencia,
vacíos del eco de tus palabras,
desbordantes de segundos que replican tu sonrisa para que no la olvide jamás.

Eres todos los poemas que no he escrito,
porque eres el hilo con el que costuraron mi alma gangrenada,
eres parte de mi,
alimentado de mi sangre y carne de mi carne.

Serás la sombra de mi sombra
de mil sombras que acumularé en ese siempre que no existe,
porque lo eterno es un invento para tener a qué asirnos y de qué renegar.

Eres imposible como querer fundar una ciudad en la arena;
eres el lastre más grande de mi vida,
el grillete que me detiene,
pero que arrojado al futuro me arrastra consigo,
y que si quiero desandar los pasos no me permite regresar.

Eres el poema que llevo desesperantemente pegado el cuerpo,
como tinta espesa,
como la costra de una herida que se niega a sanar.

Eres todos los besos que he regalado por ahí,
todas las promesas sin futuro que he hecho,
las sonrisas que he prodigado.

Y esta es mi venganza por tu desamor y tu destiempo,
y esta es mi revancha por tu ausencia y tu silencio.

Y este es mi desquite, porque te caga la poesía.

ALEBRIJES. Muestra de la poesía de María Guadalupe Nuño Flores






María Guadalupe Nuño Flores (Guadalajara, Jal., 1966) Vive en el estado de Baja California Sur desde 1966. Licenciada en Ciencias Políticas y Administración Pública por la UABCS. Escribe cuento y poesía. Ha sido juez de diversos eventos culturales. Ha realizado presentaciones de libros y ha expuesto su obra en diversos encuentros de escritores. Ha participado en talleres de creación literaria dirigidos por: Marta Piña, Ana Rosshandler, Kenny Fitzgerald, Arturo Medellín, Rubén Rivera, Publio Octavio Romero, Raúl Cota y Felipe Lomelí. Actualmente es miembro del “Taller de la Serpiente” tutelado por Raúl Cota Álvarez. Se ha desempeñado como instructora de creación literaria para niños en la Casa de la Cultura en cursos de verano. A participado en el libro "Rumor como de brisa" muestra de taller de poesía de UABCS (1995), en la antología de mujeres escritoras sudcalifornianas "A sus libertades Alas" (2007), coautora de “Dellirium” en marzo de 2012 -homenaje a Mariana la loca y antologada en la obra- “Verdad y belleza. La poesía en Baja California Sur” del M. en A. Publio Octavio Romero (2014) y la publicación en carteles impresos gracias al apoyo del PACMYC (2014) y ha escrito poesía y cuento en diversas revistas locales.







19


Hoy quiero ser bicho carroñero.

Olvidarme de Gregorio Samsa.

Batear las manzanas de mis padres.

Aventar -como antes- los limones a mis hermanos.

Ser aguijón de todos los charcos.

Ser pueril, jugar a la resortera,

matar a las lechuzas de un “piedrazo”.

Hoy quiero dormir sin estos ojos en vilo.






Alebrije


Eres agua luz de ojos felinos
de escamas y plumas de ópalo.

Habitas en el mar índigo profundo,
el que ahoga y arde.

Reptas en la arena
o vuelas al ras del bamboleo de las olas.

Sólo en plenilunio
cuando escuchas los aúllos de los chacales,
en sigilo bates tus alas hacia la luna,
la besas con decoro
hasta caer en un suspiro






Contigo o sin ti


En este encino que rebasa cielo en el desierto,
se perfilan mis extremidades de oruga,
alas en cierne que volarán mañana horizontes, contigo o sin ti,
pero si no me palpas con tus ojos mariposas, quizá crea o no
en otras lenguas de salvia o de ponzoña.

Estoy en el mismísimo árbol.
En la misma estación de verano cuando te fuiste. Estoy.

Pero, si me palpas con tus ojos mariposas, quizá germine la luz
en un intento, abra mis ojos y sin dinteles perdure el agua.

Y no pregunto al viento ni a ti. Eres tú.
Danzo lo ves en nuestras ausencias. Y tienes, si tú quieres,
mi corazón hirviendo, mi pecho sangre, mi hombro fracturado, mi oído agudo.

Estoy aún tarambana de tus bálsamos
para sentir que estallo.

Son las tres y media del alba, leo poemas,
te encuentro acurrucado en ellos y entre mis sucios versos
que nunca te dije.

Y mira las ráfagas de miedo, se han muerto.
Sobrevives en la sangre, en la sed,
en esta guerra intravenosa que no tiembla.
Aunque me repita a duermevela que no estás,
que te fuiste para siempre.
Regresas quimera haciendo surcos.
Rompiendo mi oído te vas.

Todas las ráfagas de ira fenecen. Quiero palparte en el éxodo.
Reencontrarme en tus ojos olivos.

Te descubro como la única calle que prefiero recorrer.
como el mar de necias mareas.
como el desierto que florece en mi vulva cuando llueve.

Y cuando llueven mis ojos, mis ojos ciegos que en otras latitudes te han visto llorar estrellas, callo, aprieto mis labios. Te invoco con la luz escarlata en el pedestal que vuelves.






43


43 flores de amaranto,
43 raíces nuestras, hijos, hermanos…
43 cantos en la herida,
43 voces del génesis,
43 aves mutiladas.

Dónde está el llanto de la tierra,
el corazón hirviendo, la sangre viajera.
Dónde está el sol, la luz de sus cuencas, el agua.

Sólo arde la hoguera, el lodo se esparce,
proyectiles en las sienes,
las piedras tiradas escondiendo las manos.






Escribo. Ardo a destiempo.


Crecen mis ojos al saberte pira,
sin embargo se ha ido mi rabia en una brizna.
Destruyo mis voces en el abismo.
Aún eres aire que calcina en mí,
rocío de amapolas. Sudor.

Mi nombre se atora en tu garganta.
Soy barro, quimera, carne en tu lengua primitiva.
Tu botín.

Escribo por así decirlo, lunas y soles que matan los días y las noches
que descalabran las penas por así decirlo.

Hay un sinfín de cenizas de flores
y sangre de venados en mi cama
donde duermo las malas horas,
donde respiro fuego por mi lado oscuro
Hay una luz que me eriza y no se apaga
por mi lado claro por así decirlo.



Escribo.

viernes, 20 de mayo de 2016

CAMINO A CASA. Selección de poemas de Adrián Corona Ibarra






Adrián Corona Ibarra

(Apizaco, Tlaxcala. 1985) Radica en La Paz, B.C.S. desde su temprana infancia, es licenciado en lenguas modernas con orientación en docencia por la UABCS, ferviente lector (con énfasis en las obras de Mario Vargas Llosa y Carlos Fuentes), inicia su camino en la poesía de manera intensa en el Taller de la Serpiente. Brebajes taciturnos es su primer libro publicado.






Todo en desorden


En el frontispicio quedan despedidas

pasando la puerta hay lágrimas y besos que crujen las paredes

tus promesas anémicas en la cama.

Decías: la mentira sucumbe con los besos y que borrar labios es indeleble al tiempo

se te olvido que para disolver está el alcohol.

Devuelve ese afán de voltear a mi ventana creyendo volverás,

devuelve la patria potestad del estómago que se hace añicos al recordar.




Nicotina y ausencia


Nocturno murmuro tu ausencia al oído del viento

responde en la mañana con una frívola sonrisa,

no vendrás me dice entre los dedos.

Si yo no huelo tu perfume

que él pruebe el vaho amargo de una mañana ausente de ti

de nuevo este asequible vacío de letras tosigosas,

con un cigarrillo reniego al viento






Del espejo


Qué curioso

le escribo a tus alas,

a todo eso que hizo que llegaras de forma inesperada;

y como no soporto verte sin volar

sigo contando en el espejo las sombras a la nostalgia.



Efímera esperanza

Las mañanas dejaron de acicalarse en tu sonrisa

llegaron los guiños tuertos,

eras miel en el desierto

eras esa ola que despierta la mañana

-efímera locura-

Y fuiste ese cielo tranquilo hermoso

anunciaba una buena época.

Caer es volar

hoy vuelo y la brisa golpea sonriente mis mejillas

hoy que escribo para borrarte,

este perro feo olfatea los rastros que dejaste

y agita su pluma a tu memoria.






CAMINO A CASA


Camino encorvado sobre vahos de malicia

imágenes lánguidas, nada me detiene,

bardas altas humean barullos encerrados

rejas y más rejas,

las malls vomitan compradores y las carteras deudas.

Periódicos con faringitis, plazas mudas,

y huyo,

esquivo fotos de bodas en revistas de socialité,

anillos que envejecen en aparadores

jueces que firman más divorcios que matrimonios

indigentes que duran más en el suelo que cualquier lata de cerveza.

Se esfuma todo de los dedos, se esfuma el sueño

me he pasado de nuevo un semáforo en rojo,

arrojé la colilla, tiré mi bote, escupí al cielo

nadie lo ha notado

todos lo hemos hecho.


--Tankas--



El


Fuimos hoguera
de trémulos respiros,
la firme pluma
dibujaba tu forma
epígrafes tus senos



Danzan recuerdos
al filo de la cama
llena de bilis
en mi rostro velado
va tu sombra transeúnte




Ella


Vine de lejos
sin sombras en las faldas
sabanas secas
la piel guarda rumores
no rostros ni sonrisas






martes, 17 de mayo de 2016

LA VIDA ES TEATRO. Muestra poética de Katlin Arce.







Katlin Arce nació en Tepic, Nayarit, en 1987. A los 9 años llegó a vivir a La Paz B.C.S. donde estudió desde tercero de primaria hasta la preparatoria. A sus 18 años se mudó a Xalapa, Veracruz, donde estudió por 5 años la licenciatura en teatro en la Universidad Veracruzana, titulándose (con perfil en dramaturgia) en el año 2010. En esta ciudad, humeda y neblinosa, se presentó en el Teatro del estado con el musical "Dulce Caridad" bajo la dirección de Adrián Vázquez; al terminar la temporada del musical y finalizar sus estudios, tras una invitación de trabajo, viajó a la Ciudad de México en donde radicó por 2 años; ahí estuvo trabajando como bailarina y actriz en el Show de Mara Escalante. Desde hace 3 años radica de nuevo en La Paz B.C.S. en donde ha trabajado bajo la dirección de Calafia Piña, Federico Lozano, Gabriel Rodríguez y Mario Rey, con quien forma parte de la compañía familiar ArtEscena MkM A.C. 

Actualmente se presenta con el monólogo "Los camaleones" y el espectáculo infantil "Tita la muñequita, Gusy y Don Espuro, los cuenta-cuentos"; también es miembro de la Red Sudcaliforniana de Creadores Teatrales, con quienes ha participado en el 1er y 2do festival del Día Mundial de Teatro, y asiste al Taller de la serpiente, en donde ejercita su pasión desde siempre: la escritura. Como dramaturga ha escrito 2 obras de teatro y un monólogo, "Mi trágica noche Isabelina", el cual ha sido llevado a escena y se ha presentado en varias ciudades de la república mexicana.

domingo, 15 de mayo de 2016

FRAGMENTOS DE LOCURA, un vistazo a la obra poética de Jorge Peredo






Nació en Ensenada, BC, 1982.  Estudió Comunicación en la UABCS.  Es aficionado a la creación literaria desde los seis años. Durante su infancia participó activamente  con cuentos y poemas en el suplemento infantil del  ya extinto Diario 29. Ha publicado cuentos, poemas y artículos en diversas revistas y fanzines de circulación local; así como artículos en medios electrónicos locales e internacionales.  Ha participado en diversos concursos literarios, destacando con mención honorífica en el concurso de cuento de terror El último faro en 2000; en 2005, obtuvo segundo lugar en el certamen de oratoria El libro en mi vida; en 2010 ganó el Concurso de Cuento de Día de Muertos de la ciudad de La Paz; en 2012 el cuento Los nueve de otto  fue seleccionado para formar parte de la antología  Jóvenes creadores sudcalifornianos del ISJ, y obtuvo en 2016 el premio estatal de poesía Leopoldo Ramos. Sus trabajos han sido publicados en una antología de Diario Arcoiris, así como en el libro antes mencionado. Actualmente colabora como articulista con el periódico online Octavo Día y es el community manager del Festival de Cine Fantástico y de Terror Mórbido La Paz.  en 2015 aparece "cinco minutos de locura", poemario editado por Cuadernos de la Serpiente, en 2014 aparece "brevisima antesala a la locura", en la editorial cartonera El ruiseñor de Teocrito. en 2014 coordina el taller de creación "Laboratorio de monstruos y ficciones", dirigido a niños.Labora en Univisit en el departamento de Web Marketing.

Jorge Peredo es fanático de la literatura fantástica y el cine de terror, porque él cree que el mundo no es más que una gran pesadilla que hay que desentrañar.





EL AMOR ES UN TRASTORNO PSIQUIÁTRICO

(FRAGMENTOS)





Congal


¿Algún privadito por ahí?

Veo la danza de su cuerpo:
tanto cuerpo, tanta ausencia.
Su desnudez no es de nadie
podría ser tan mía como la sombra,
basta blandir la mano en el aire,
pedir la suya,
                pedir su brazo
su hombro 
             sus labios
 su pecho:
pedirlo para llenarme:
para vivir un minuto
fundido en la superficie oleosa
          de los sueños.

 

 

Chingarse una cheve




No presumiré
el gozo por las hojas del silencio
ni diré que soy esclavo, que soy su víctima:
                                                 son jaladas.
No presumiré
de las caminatas a la una de la mañana
huyendo de la cueva de sus manos y sus labios,
del atosigamiento que me embota las neuronas:
de la saliva que aún siento impregnada
                                    y llena de arañas;
de valer madres aquí y allá, pasar
sin que me veas, sin poder
decir que veo algo más que grietas:
No presumiré de algo que es pura vergüenza.
¿Qué sentido tiene presumir el vicio
de vivir colgado de los cables,
siempre en la garra gravitante
de la Tierra?

 



Bromista




Las mejores bromas abren sonrisas en el pecho
son promesas hechas a ras de la mandíbula,
son risas de silencio: grácil locución de tus huesos;
tus cuerdas de lira des-gra-nan-do,  des-gra-nán-do-me
                             letra  por  letra,      pausa tras pausa:

De tus pies al cielo:
              Un beso que no existe                                                              [ahí donde me canso]
pie, tobillo, pantorrilla
 Yo esperando
a que tu boca lo pida:
mírame, muero en tu rodilla
sin saberme arrebato de tu risa.









El amor es un trastorno psiquiátrico


                        

                   Odio pensar que no te toco,
                   que no sientes ni al viento:
                    al aire lo respiro y no lo comparto,
                    mis ojos abrasan cuerpos de la sombra;
                    todos escuchan mi amor al silencio.
                    Dime ya que mi deseo no es de aire:
                     Que no bailo con mujeres invisibles
                                                  que la cena no se enfría
                                                                         fantasma.
                                                  Dime que tus labios cicatriz
                                                   Que: la palabra sangre.
                                                   Que: ni la vida es desierto
                                                    ni nosotros sus espectros:
                                                     paranoia del polvo.    
                                                  
                      Por favor dime hoy
                                       si quieres mañana
                                       que tu aliento no es el de la locura
                                        y te creeré
                                         te juro que te creo.



Tiger and The Cats



El lugar en el que vives
está lleno de maullidos,
llegan de todos lados
para que no duermas.
Los animales arriba,
pelean, se cansan
            se aman y se odian.
Abajo, es reino de rugidos:
tu vecina loca es dueña de una bestia;
tigre, pantera o cuento, señorea su patio.
Desde la ventana tus ojos,
enclave de sueños:
traspatio: matas crecidas entre
bicicletas deshechas,
sombras de estatuas perdidas
invocación al tigre
y el silencio furioso te persigue;
lo sabes y no huyes:
      anhelas el recuerdo
que merodea con majestad felina;
detestas a las fieras
que habitan este edificio vacío.







viernes, 29 de abril de 2016

ÁMBAR, muestra de poesía y narrativa de Nora Patricia Aguilar Soto


(Nora Soto)



Nació en San Isidro Baja California Sur, el 20 de mayo 1971. Vivió en San Juanico hasta los ocho años, después se trasladó a La Paz y luego a Mazatlán Sinaloa; actualmente radica en la Paz.
Creció alimentándose con langostas, abulones, vino tinto, música de violín y guitarra.  A los quince empezó a crear historias y desde entonces sigue alimentando la magia y pasmándola en una libreta.
Estudió contabilidad por encargo pero prefiere las artes.
Ha tomado cursos y talleres de puericultura, pedagogía, artes plásticas, poesía, cuento, novela, lectura hospitalaria y lectura en voz alta.
Se dedica a organizar eventos, es mediadora de lectura e instructora de artes y manualidades.
Se describe como una mujer polifacética.   











ÁMBAR

Como un viajero en el tiempo
que atrapa las miradas,
tanta historia colgada en mi cuello,
que me convierte en su esclava.

Lágrimas de altas coníferas
sepultadas por un viaje eterno
arrastrada a los inmensos mares
llevando encapsulado el tiempo.

Resina fósil de pino
joya maravillosa
fluyendo sobre el espacio
llamada piedra preciosa.

Nerón se enamoró de ella
la adquirió para decorar sus manos
ambiciosamente la hizo suya
ante la mirada de sus esclavos.

Ligera, electrizante y dura
luz de los eternos soles
gota amarillenta
lágrima petrificada de los dioses

Piedra incrustada en un elemento químico
plata envejecida, fundida en un accesorio bello
brillante metal dúctil
extrañamente ahora aparece en mi cuello.








CUANDO LA TIERRA MUERA

Morirá toda mi alegría
morirá la luz,
el beso que te di ayer
y mis zapatillas.

Los paisajes verdes
y el amanecer,
tus ojos azules
y lo que me queda de placer.

Morirán las nubes
el atardecer y la noche,
tus botas negras
y tu coche.

Las mañanas frescas
con ellas el mar y los insectos,
la tarde en que te dije adiós
la cancha de tenis, los conciertos.

Morirán las uñas postizas, las cirugías,
y las marcas de moda,
la tecnología, los correos electrónicos,
y el intento de tener una hermosa boda.

La luna y el sol
y con ellos se irá nuestra favorita canción,
lo malo, lo bueno y lo bello
nuestras palabras y tu hermoso cabello.

Morirán las tiendas y el sexo
todo lo absurdo
también nuestro amor
tú, yo y todo el mundo.
                     
                                                                                



                                             El buque de la muerte


¡Cómo reí cuando me dijiste que romperíamos el silencio!.  La comezón de ser se sentía ya, el castillo era un buque olvidado en el tiempo; dueño de una cronología que un poeta desechó. No pude ni siquiera  preparar mis  miembros, todo estaba allí. La hora había llegado, el túnel de la vida se apagaba y dos velas se tragaban lo oscuro de mis cuencas  vacías; tus manos mortecinas rasgaban con prisa mi ropa; bebiste la sangre que brotó de mi herida.
Todo era extraño, ese rayo de luz que emergió de tu ombligo, el silencio ya roto por dos sonidos infrahumanos y las paredes del buque teñidas con sangre. Tu corazón era un reloj y no lo dijiste, tu vida una ilusión y no lo supe.
“El cadáver de una joven amaneció ultrajado en el viejo buque y unos restos metálicos brillaban bajo el sol que inventó el humano por miedo a la oscuridad” Decían los diarios.
Una noche más, nuevos gusanos y nuevas situaciones; un cuadro  antiguo colgado en la pared de caoba quiere hablar y pedir   justicia cuando  la noche  empapada en mar llega y se aleja toda posibilidad de salvación.
La saliva de una mujer brilla en cubierta, un marinero la mira, el cuadro se mueve. La navaja imprescindible  del tiempo devora los seres humanos.
Estatuas vivientes, muertos resucitados; la niebla se asoma y oscurece de nuevo, con tantos gritos se lava la sangre y la bodega se llena con fetos humanos. Nadie imagina que ahí conviven la vida y la muerte cada noche.
La gente sólo mira un buque naufragando a la deriva en un cuento de un poeta con las cuencas de los ojos vacías.


ODILE

Una furia que brava se asoma: desesperada se acerca, con su cabellera blanca, despeinada; tornándose poco a poco en un tono oscuro lejano. Viene pisando fuerte, con sus piernas locas que bailan cruelmente y sin compasión, como insultando una letra más del alfabeto.
 Recorre por encima de esos mares que se juntan enamorados entre sí, danzado frenético sobre ellos. Venenoso: agitando los vientos en su soledad. Girando, seguro de sí mismo, como asechando lo que mira. Golpea esa tierra que ni siquiera sabe qué hacer. La velocidad se marca y los noticieros anuncian: “Odile toca tierra” La fuerza del vendaval  alimenta sus ropajes de algodón.
Un giro embravecido de un bailarín que impulsa y azota sobre esa tierra, inerte península que lo ve llegar y se agacha, nadie sabe ni siquiera donde puede esconderse. Niños, adultos, meseras, cocineros, taxistas y camareras.

Su necedad no tiene piedad, golpea con la fuerza de sus brazos descontrolados en el frenético baile, guardando el eco de la madrugada. Cristales, palmeras, techos y postes de energía eléctrica se esfumaron. Quien lo recuerde lo hará toda su vida.
Esa pasión suya por destruir es como montar en el lomo de un tigre, dentro de su oscuro ojo. Su cabellera con un color ya ajeno: falsa calma, pausa y de nuevo gira; su descontrol sube de tono y su danza alucina,  furia húmeda acercando el agua de sus lágrimas ansiosas.
Cuánta gente levantando sus cruces y se alejan entre el lodo cálido; nadie sabe, no lo dicen, pero las casas están derribadas y la comida se ausenta, la precipitada multitud entra en pánico cuando la luz del aferrado sol intenta asomarse y todo ha pasado. Ya no hay cristales y los techos no resucitan. Algunos extranjeros piden clemencia, mientras que los niños tienen hambre y sed.

No hay refugio alguno donde no se sienta temor al nombre: Odile: el danzante frenético que ha dejado huella en los puentes rurales, las carreteras, los desiertos y montes que repiten su nombre sobre verdes hojas y cansados troncos.
La multitud asustada, derrotada, sin fuerzas, baja la mirada; luego se levanta, revive y valora su existencia.  


 LA DESPEDIDA

La tarde se sentía áspera y fría cuando me citó queriendo hablar. Me  saludó como si saludara a cualquier persona, como calculando el roce de su mano en la mía, un ligero beso en la mejilla me sorprendió pero no me extrañó, no cruzamos palabras.
El sol iluminaba la ventana de la fría habitación. Después, el silencio fue interrumpido por los brazos de un ciprés que acariciaba el cristal.
En mi cuerpo ya no habitaba otro presentimiento más que el final de nuestra relación.
            ¾Te escucho ¾le dije.
            ¾Seré directo y franco ¾contestó en voz baja como si las ideas en su cerebro se desacomodaran instantáneamente. Quisiera que quedáramos como amigos, ¿por qué? no  lo sé, creí que nada cambiaría cuando comenzamos la relación; pero ahora todo ha cambiado y no quiero mantenerte atada.
            ¾¿Qué fue lo que cambió según tu criterio? ¾cuestioné.
            ¾No sé, todo ¾dijo, Joaquín, como si no supiera sinceramente qué contestarme.
            Después sentí un intenso escalofrío en todo mi cuerpo. Comencé a recordar  aquella  noche, esa noche cálida en la que nos encontrábamos bajo la brillante luz de la luna, el sonido ligero del insistente mar, él, yo y una rosa roja.
            Caminamos por la orilla de la playa tomados de la mano hasta llegar justo donde el viento del pacífico meneaba con una ligera furia la casa de campamento; entramos en ella, nos miramos fijamente y nos abrazamos fuerte.
            ¾Te quiero ¾susurró.
            Me dio un beso tierno en la frente, luego en la mejilla, llegó a mis labios y pasó junto a ellos muy lentamente sus rosados los suyos, no resistí. Mi cara enrojecía, mi cerebro no pensaba y mi corazón latía fuerte. Lo besé. Comenzamos tiernamente, sin prisas ni tiempos; un reloj bloqueado y un segundero roto. Acercándose cada vez más, dos cuerpos totalmente juntos uno del otro, sin espacio que dividiera.
            Continuamos besándonos con pasión; tomó mi mano y la apretó con fuerza. La intensidad subió; sus dedos recorrieron todo mi frágil cuerpo, acariciando mi esbelta cintura, mis caderas y la espalda.
            Los atuendos cayeron, se deslizaron uno a uno, hasta que la desnudez nos sorprendió. Dos cuerpos por primera vez, conectados en mente y corazón; un capullo abriéndose a la vida. Las caricias se tornaron en un verdadero sentimiento de placer y locura, unos corazones agitados en un solo ritmo bailaban con frenesí.
            Vagué por varios segundos en ese episodio, sin darme cuenta de la realidad y regresé de mis pensamientos.
            ¾Te quiero mucho; jamás lo olvides ¾apenas si  pudo pronunciar.
            ¾Te amo tanto ¾le dije.
            Lo abracé fuertemente con lágrimas en los ojos; esas lágrimas que me quemaban el rostro. No existieron palabras de nuevo, y su mirada poco a poco se esfumó.
           








CASCABEL # 14

CASCABEL # 14
NUEVA EPOCA, MUESTRA DE LA LITERATURA QUE SE ESTA ARMANDO EN HERMOSILLO, TORREON, TIJUANA Y EN LA BAJA SUR.

POETICARTEL #4

POETICARTEL #4
ILUSTRACION DE JULIETA SANCHEZ HIDALGO, TEXTO DE FEDRA RODARTE HIRALES ---PROYECTO URBANO DE DIFUSION DE LAS LETRAS Y LA GRAFICA SUDCALIFORNIANNAS, EN COORDINACION CON EL ISC Y LA DIRECCION DE CULTURA MUNICPAL

"CIUDADES IMPOSIBLES" obra grafica de Omar Murillo

"CIUDADES IMPOSIBLES" obra grafica de Omar Murillo
--de la serie "ciudades imposibles"

--de la serie "ciudades imposibles"

de la serie "ciudades imposibles"