domingo, 6 de noviembre de 2016

Nostalgia. Muestra de la poesía de Carmen Benítez Raygoza


CARMEN BENÍTEZ RAYGOZA

Nació un 18 de septiembre cerca de Mazatlán Sinaloa; pasó ahí su infancia hasta los 2 años de edad, posterior a ello en la población minera de Santa Rosalía, Baja California Sur.
Desde sus estudios de preparatoria ha residido en La Paz, B.C.S., hasta la fecha, con un paréntesis de cinco años en la Ciudad de México, para cursar sus estudios profesionales en la facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Ha laborado en diferentes niveles del sistema educativo en B.C.S. y También cursó la maestría en Ciencias de la Educación con Especialidad en Docencia en la Universidad de esta capital.
Actualmente se desempeña como Psicóloga del Centro de Desarrollo Infantil No. 1, Profr. Jesús Castro Agundez.
Tiene dos hijos. Participa activamente en actividades de interés social en la comunidad.


“Poetisa de mar, arena y espinas”

Ese nombre me surge del entorno en el que vivo y que al estimular mis sentidos provoca inspiraciones de los más contrastantes resultados al mezclarse con mis emociones, idea y recuerdos.
El mar, inmenso, profundo, de cambiantes colores y que tan presto amanece besando suavemente la playa, como en otras ocasiones golpea con furia las rocas de los acantilados.
La arena que forma playas y dunas tan bellas y fatigantes, santuarios de soledades del desierto sudcaliforniano que permite dar espacio a los más vitales sentimientos.
Y las espinas, que son las hojas de los cactus de mi desierto, que protegen adornando la firme corteza de las plantas que guardando en su interior el escaso líquido vital, mantienen la vida en las más adversas condiciones.
Por eso mi poesía tan variada y de tantos matices, la considero hecha de mar, de arena y espinas.






Atardecer en La Paz



Sublime atardecer de octubre

Caminar por el malecón de La Paz

Espléndido sentir el viento

Que al despeinar acaricia

Paisaje que admiramos sin prisa

En esta ciudad sin igual.

Sentir la brisa del mar esmeralda

Gotitas que refrescan el alma

Y motivan a recordar.

Inmersa en los pensamientos

Que atraigo a estos momentos

Anhelos que abrazan y calman

Alimentando la esperanza

De que la luna infinita

Motive vuestro recuerdo

Para volvernos a amar.






Silencio


Abráceme de nuevo vida mía
Despójeme de miedos, de la ropa
Que sus manos acaricien mi geografía
Y experimente placer en cada copla.

Disfrutar su palpitar aquí en mi pecho
Explorar con gran placer todo su cuerpo
Besar y acariciar con gran vehemencia
Sin permitir en absoluto la prudencia

Abráceme de nuevo vida mía
Y sienta mis deseos por sus besos
Los sueños de pasión aquí lo esperan
De un cuerpo que lo anhela en el silencio.







Los dos así queremos



Al mirarlo veo el ocaso

Y el adorarle me da fuerza

Que de sus labios tan solo

Una fuente chica emerja

Pero en los míos un arrollo

De amor y pasión generas.




Ambos forman caudaloso río

Cuando en los mares se adentran

Porque los dos así queremos

Y adoramos con firmeza

Y…si no con palabras





Las miradas lo demuestran

Porque el fuego que se oculta

Es de mayor viveza

Y el río detenido

El ímpetu lo acrecienta.




¡El amor…que no sienta!,

¡Que no ve…que no intenta!

Lo conocemos ¡Oh amante!

Sólo las almas nuestras,

Que hacen de esta larga espera

Fácil camino sea.








Amanecer en sus brazos



Lo recuerdo cada día, cada hora y cada instante

Da luz a mis pensamientos

Y emociones a mis sentimientos

La razón, en mí ya no importa

Si el corazón es quien la domina

Me fascina su mirada fijamente en la mía

Buscando quizá una respuesta a mi estado de melancolía.

Ha cambiado mi ser

La esencia de mi existir

En espera de amanecer en sus brazos

Por ello, ¡vale la pena vivir!



Este amor me da la fuerza

De seguir conquistando un sueño

Por tan solo besar su rostro

Y abrazarlo es lo que más anhelo.

Su imagen la llevo grabada

En un hermoso sentimiento

Sus fuertes brazos me acompañan

Y me abrazan aquí entre sueños.




Sus ojos con su bella mirada

Los adoro son eternos

Su pecho lo busco en las noches

Y colmo en el mis deseos.

Ha cambiado mi ser

La esencia de mi existir

En espera de amanecer en Sus brazos

Por ello. Realmente, ¡vale la pena vivir!








Nostalgia



Nostalgia de sentirlo cerca

De rozar sus brazos… de mirarlo

Y con la mirada besarlo

Acariciando su amado rostro

Besando una a una las marcas de tu piel.




Nostalgia de escuchar su melodiosa voz

De sentir que descubre en mí un bello amanecer

Sabiéndolo tan mío como la luz al sol.

Bullicioso rocío de caída de agua

Nostalgia y cobardía a la vez

Como ardiente espada

Que atraviesa mi esperanza

Dolor…

Porque Amar ¡Maldita sea!… ¡Como duele!

Venir a despedirse. Poemas de Arturo Hernández Villalba



Iván Arturo Hernández Villalba nace en la ciudad de La Paz el 03 de septiembre de 1994. Es licenciado en educación y miembro del taller de la serpiente UABCS. Fue becario del programa Interfaz: Los signos en rotación edición 2016. A publicado en revistas de circulación local y en aparece en la compilación “Transpeninsulares: Poetas de Baja California nacidos en los noventa” de la revista electrónica Circulo de poesía. 





Calzado formal

Hay un zapato tirado
a media calle,
no puedo
distinguir su tamaño
ni el peso de sus huellas,
Alguna vez fue blanco
hoy
            es color camino,
Pareciera que hace poco
fue niño,
ahora está roto de tanta vida;
roto de no haber dejado huellas;
roto de no haber brincado
en suficientes charcos de agua;
roto de ser el que no pateaba las piedras;
roto de nunca haber sentido
un pie desnudo,
Ahí está,
mirándome,
desde su perspectiva
soy el que está tirado
en medio de la calle
                        de la ciudad            
de todo este bullicio;
            en medio de un lugar
que sólo él distingue,
Y se preguntará
si al ser calzado
por uno de mis pies
—No importa que sea
            el equivocado—
sentirá mi hambre
mi miedo
                        mi tristeza,
Lo veo,
las puntas de sus agujetas
están gastadas
por la ansiedad de quien aún de adulto
recuerda las advertencias de la voz materna,
Abróchate esas agujetas, no te vayas  a c
                                                                           aer,
Él me mira,
                        y sabe
que yo le presenté varias veces
mis rodillas al suelo,
que yo también fui niño,
y alguna vez perdí un zapato,
            uno pequeño,
                        que olía a chicle
                        que iluminaba la figura de mis huellas
                        que se vestía de personaje de caricatura,
Nos miramos,
parecemos viejos conocidos,
el frío se posa dentro de aquel zapato
y comienza en la planta desnuda
de uno de mis pies,
La calle es la misma
el bullicio es el mismo
la gente es la misma
el zapato es el mismo.
Yo ya no más.
El frío nos dice que lo qué mi pie descalzo
y el zapato buscan es la misma cosa,
no lo creemos,
el frío se irá del zapato
cuando otro pie lo habite,
el último par de zapatos
que yo usaré
                        será formal.




Poema de parque


Los viejos llegan
con bolsas de semillas bajo el brazo,
las palomas siempre son las mismas.
Las bancas y el piso los esperan,
tan inmóviles que da miedo,
el cielo se mueve
las nubes nunca dejan atrás el color gris,
la fuente espera los peces
que la lluvia
                        —rompiendo su promesa—
nunca le trae.
Las palomas se levantan,
a volar los mismos círculos de todos los días,
encaminándose hacia los tejados
y los viejos se sienten más libres
cuando se van,
no se dan cuenta
que lo que alimentan
son sus cicatrices.





Primaria

El salón de clases se quedó con todos los sueños
el jardín de la escuela con todo el amor de las maestras
la cancha con todas las huellas que llevaban a algún destino
las lluvias pasaron y nosotros sólo las vimos desde las ventanas
los charcos extintos extrañarán por siempre nuestra infancia
las mochilas descansarán rotas sobre el olvido
y los arboles que están fuera del patio de las abuelas
siempre se preguntaran
¿Quién enseño a las aves el canto de la ausencia?





Venir a despedirse

Los muertos visitamos en los sueños,
nos dan la oportunidad de despedirnos,
teniendo la desfachatez de no decirnos
que debemos hacer en esa despedida,
y así bajamos, preguntándonos qué diantres debemos hacer,
Llegamos a los sueños y nos ponemos cómodos,
al fin y al cabo es lo único que nos resta por hacer.
Entonces ustedes, los vivos, creen que nos sueñan
y no entienden que para una despedida o un saludo
hace falta un viaje,
—un sueño también lo es—
por más pequeño que sea
o que solo vaya de un detalle a otro,
Aunque la muerte sea eterna nos deja regresar,
una vez por cada persona de la que no nos despedimos;
de los enojados, los molestos, los hipócritas,
de los buenos, de los niños,
de los que se quedan sin saber qué hacer,
Algunos no dicen palabra alguna
aguantan los reproches de los vivos
y así se despiden,
o piden perdón por lo hecho en vida
o por lo no hecho ,
y así se despiden,
y habemos otros que solo venimos
a responder preguntas
y así
nos despedimos.





Cada vez que miro el reloj

Siempre he huido del tiempo
mirando mi reloj;
esa pequeña navaja
que la vida me puso en la muñeca
para recordar
que algún día
ya no podré volver
a ver la hora.






Viejo

Viejo de ojos vidriosos,
acompañante de mi tierna y rápida infancia,
me enseñaste que un día también pasa
al darle la vuelta a un cassette,
pero ya no hay cassettes,
han caído en el mismo desuso
que las señales de humo
unidas a las cartas de las nubes,
y los días no vuelven
viejo, a veces me doy cuenta que llegue
demasiado rápido a un punto
que hice demasiado lejano,
el camino detrás de mí se desvanece
y nuestras huellas no sirvieron
para marcar un camino de regreso a mi infancia,
y por ir a mi lado tú también vas perdido
Viejo,
            viejito de mi sangre,
tú que regresaste mil veces el casete de Cri-crí
para que mis leves ojos durmieran
y la noche no me pareciera tan oscura,
tú que le prendiste fuego a mis miedos,
y haciéndolos tuyos te incendiaste
y te escondiste debajo de la cama,
para dar de comer tus cenizas a los monstruos
logrando que me dejaran en paz,
y entonces dejaron de tocar las puertas del armario
y mantuvieron su sombra en los bolsillos,
aprendieron a escuchar Cri-crí
y medir los días en vueltas de casetes
Viejito de párpados cansinos
los días no vuelven
las noches no se van
sólo tú
sólo yo;
sólo yo.



Hoy Varsovia se quedará sin duque


I

Chopin, siempre me acompañas,
que se vayan al carajo
aquellos que nos tachan de melancólicos,
si nos sobra noche la acabamos entre vals y vino.
Dancemos, deja el piano un momento
únete a la noche,
deja la melancolía para otra ocasión.
A nuestras mujeres no las recordaremos,
que se queden con el piano y la guitarra,
que se queden con la música si quieren,
ojalá destruyan todo si les place,
pueden quemar el piano y quebrar la guitarra.
Lo he pensado y quizás tú también, Chopin,
los melancólicos no somos nosotros
sino los instrumentos y las mujeres que frecuentamos.

II

Frédéric,
sobre el piano descansan dos copas,
espero me acompañes
esta noche te escucho.
Me pierdo en tus nocturnos.
Arrastras el amanecer.
Frédéric, cómo nos extraño,
como extraño la lluvia de tu música.
Desde que ella se fue
el piano toca la sequía
las cuerdas no dan frutos,
la melancolía no florece más.
Ya nada vibra, Frédéric,
ni dentro de mí, ni fuera,
el piano seca,
la habitación se vuelve
pequeña, triste y negra
durante todos los allegros.

III

Hoy Varsovia se quedará sin duque
porque en mi melancolía suenas,
te adueñas de mi estancia,
mi cocina, mi habitación.
Hoy Varsovia se quedará sin pianos
y tus manos me reflejarán
o quizás yo me reflejaré en ellas,
el piano sonará, vibraremos.
Hoy Varsovia se quedará sin nosotros
los dos seremos tus notas,
una partitura perdida entre el sonido,
la agonía
se quedará en nuestras mentes.
Hoy Varsovia te extrañará, Frédéric,
porqué te tengo en mi mente
y tus melodías seducen
mi acompasada noche.

IV

Dos segundos, Frédéric,
dos jodidos segundos te bastan
para destruirme,
me incendio en ti,
me congelo junto al piano,
me desprendo,
me desgarro.
Dos segundos, Chopin,
me erizas la piel
en tus, nosécuántas, emociones.
Te sientas al piano,
melancólico, como yo,
nos contagiamos.
Dos segundos, Chopin,
deberías escucharme,
quizás te sientas como yo
que influenciado por tu música
hago llorar mi guitarra
por tratar de imitar tu piano.
Dos segundos, amigo,
un dueto, anda,
y quizás destruyamos
lo que sea.

V

Te busco, Frédéric, porque en ti me entiendo,
en las noches te vuelves arrullo
y tu piano hamaca.
Ven y ayúdame
a deshacerme del piano que tanto la recuerda,
porque ella bailaba mientras yo te interpretaba,
me seducía.
Terminábamos haciendo el amor
cerca de ese jodido piano.
Para tu altar mandé traer otro,
uno puro, que no he lastimado con mis manos 
ni ella con sus besos.
Frédéric, que con tu música la seduje
ayúdame ahora a olvidarla ,
dame una nueva sonata a que aferrarme,
nuevos nocturnos para hacer bailar mis lágrimas.
tú que siempre me acompañas
no me dejes la tentación de su cuerpo sobre el piano,
llévatelo,
deja que mi melancolía recorra las octavas
como mis manos recorrían su cuerpo.

VI

Frédéric, quisiera interpretarte
pero eres tú quien me interpreta,
me conoces mejor que yo,
mueves dentro de mí cada célula
al fervor de un piano viejo,
desquebrajas mi ser
y notas después pieza a pieza
me reconstruyes sin dolencias,
sin amores, sin odios,
sólo con la memoria de tu música.
Frédéric, cómo nos extraño,
nos extraño mucho,
en esos días en que las partituras
se acomodaban sobre el piano
y sobresalías entre todos los pianistas.
Eres mi favorito
y para mi desgracia también eras el de ella
también la entendías o se entendía en ti.
Lo sé,
tuve que compartirte por un tiempo
Frédéric, lo siento.

VII

Mi guitarra llora
no alcanza el sonido oscuro
de tu piano,
vibra esperanzada en mis manos
que no se comparan con las tuyas,
quiere ser vals, allegro, sonata,
quiere serte.
Discúlpanos por querer ser como tú,
como tu piano, como tu música,
pero nos fascinas, nos encantas,
nos sacas el vacío y llenas con nuevas notas.
Frédéric, te imité para impresionarla.
Mi guitarra también la quería
quiso crear por ella melodías,
darle noches de serenata,
mañanas de danza pulcra.
Frédéric…
mi guitarra y yo quisimos seducirla
y ahora no estamos completos.

VIII

A mi padre le decían mal carpintero, Frédéric,
¿Y sabes por qué?
Porqué tenía todos sus dedos ¿Puedes creerlo?
Decían, Frédéric,
que sino había perdido un dedo en algún accidente
era por ser mal carpintero
y no dedicarse vivazmente a su trabajo.
Oh Frédéric, quizás a ti nadie te dijo
que tenías manos de pianista,
y mírate, Frédéric, melancólico, enfermizo, fugaz,
pudiste destruir a Rusia con un Nocturno
volver a Varsovia,
componer marchas e himnos de victoria
pero Frédéric, pobre Frédéric,
nadie te dijo que tenías manos de pianista
y te arrebataron todo
de tus manos.

IX

Tú decías, Chopin,
cuando los dolores del corazón
se vuelven enfermedad
todo se pierde,
nunca viste lo que hacías,
la condición de enfermizo
en que te encasillaron  
no te dejó ver
que tus dolores del alma,
del corazón, de la muerte,
los volviste melodías,
medios días y noches completas.
Chopin, nunca lo viste
pero yo lo aprendí de ti.
Tú, tu piano y mi guitarra
son mis doctores de cabecera,
cuando adolezco me recetan música
y cuando más me duele el corazón
me meten al quirófano
en medio de un concierto
y me insertan la música
en lo más profundo del alma.

X


Te despido, Frédéric,
a la guitarra,
no soy tan virtuoso al piano,
escúchame imitarte
y reflejar
la melancolía que de mí sale.
Gracias Frédéric,
te despido hasta la noche de mañana
en que me atreva a probar whisky sin ti
y mi guitarra me lo reproche.
No sé qué sea mejor, Frédéric,
un Vals o un intento de Nocturno
para despedirte
ni siquiera sé si pueda tocar como tú,
oh Frédéric, que interpretabas melancolías alegres
y se podía bailar entre la lluvia sin mojarse,
bailar entre dolores sin sentir dolencia,
bailar alegremente sin sentir alegría,
Frédéric, así quisiera despedirte
quedándome con tu melancolía
para que tú por fin  pudieses
levantar las manos del piano.

viernes, 14 de octubre de 2016

Desaprenderse. Poemas de María José Vázquez Moreno


María José Vázquez Moreno (Ciudad de México, mayo de 1992). Poeta y activista feminista en el colectivo La Paloma Feminista en La Paz, BCS. En literatura, ha sido becaria del Festival Interfaz ISSSTE -Acapulco 2015 en la categoría de poesía; formó parte del consejo editorial de la revista de estudiantes Enchiridión de la Facultad de Filosofía de la Universidad Autónoma de Querétaro; sus poemas aparecen en revistas como Aeroletras, Amarillo Dalí y Enchiridión. Pasante de la Licenciatura en Microbiología en la Universidad Autónoma de Querétaro. Participa en el Taller de la Serpiente.




Mujer trigo

Espiga mujer morena de los ojos grandes,
deja de cargar el mundo en tu espalda,
no intentes resolver la vida,
la vida a nosotros nos resuelve,

vivir es dejarse acobijar y destruir,
por la vida misma.

Mujer morena fuerza,
tus miedos abandona,
fluye en ti,
vuela con tus sueños,
déjalos a rienda suelta.

Espiga mujer de ojos grandes,
en tus ventanas,
se escurre la tristeza,
            pero sin lluvia,
¿cómo es que florecen los rosales?

Tu caminar,
emana la belleza,
la esencia,
de la voz de libertad.

Me he enamorado,
de aquellos tristes ojos,
que sonríen al mirar,
de tu mente y valentía
de tu dolor y paciencia,
de tu vulnerabilidad
de toda tu humanidad.






Desaprenderse


En esta soledad colectiva,
la extrañeza de ver
mis manos extendidas,
desgarradas,
como el oleaje
que rompe en las piedras.

La metamorfosis,
(de)construir lo aprendido,
lavarse el cabello de los nidos,
es tan difícil dejar ir,
arrancar los hogares
de esos pájaros
enraizados al corazón
¿Cómo se arranca una raíz sin morir un poco?






La muerte es la vida


Entrégate toda,
para que cuando llegue la muerte,
no encuentre nada de ti.

vacíate toda, en ti,
vacíate en los demás,
vuélcate como
            / se vuelca el mar en la costa rocosa.

Mátate en vida y a diario,
húndete en lo extraordinario de lo cotidiano,
inunda con tus manos la vida.

sé un parapente en el abismo,
desvive en todo,
antes de que el ciclo te alcance,
/ te consuma.
/ y te escupa al incierto cosmos







Erotismo



Su voz: manos intangibles,
cada letra pronunciada, precisa,
el aliento agudo, penetrante daga,
oídos que no olvidan, obediencia sin premura:
-Ahora levántate.
Sube a la barra.
Aparta tus muslos.
Fruta de fuego.
Esta noche,
mis deseos hablarán
a través de tu cuerpo,
esta noche,
            / solo te miraré.


lunes, 26 de septiembre de 2016

POEMAS DE LA NUEVA TIERRA, selección de Fedra Isadora Rodarte Hirales




FEDRA ISADORA RODARTE HIRALES.
Nació en la ciudad de La Paz, B.C.S., el 25 de mayo de 1973. Es hija de Sixto Rodarte y Alma Delia Hirales, ambos sudcalifornianos, artistas y promotores de la cultura. Desde pequeña incursionó en el teatro a nivel local con el grupo “La Palomilla” dirigido por el profesor Alejandro Moreno. Hizo teatro también en la preparatoria, con el grupo “Gesto” que dirigía el profesor Raúl Conde, pero fue con “La Palomilla” con el grupo con el que realizó giras por distintas localidades del estado y del país. Durante un tiempo hizo teatro de títeres con el grupo “Cartón y Plastilina” donde también visitó muchos lugares de la geografía peninsular.
Durante la preparatoria que cursó en el CCH Morelos tuvo la oportunidad de acercarse a la literatura gracias a sus maestros Héctor Domínguez y Maricela Vacas Kanchis, esta última la convenció de que podía escribir y empezó a hacerlo. Junto a su amigo Daniel Gutiérrez quien era también estudiante participó en la revista “Bardo” y algunas publicaciones también en la revista “Pido la Palabra” de la mencionada institución. Años después, incursionó en el Taller de poesía que dirigió la maestra Martha Piña Zentella en la UABCS en el año de 1992-1993 y en 1995 realiza su primera publicación en el poemario “Rumor como de brisa” que fue la compilación de los textos de los alumnos participantes en este taller, donde compartió con otros escritores y escritoras sudcalifornianos.
En 1999 decide por primera vez entrar a un concurso de poesía,  y  participa en los Juegos Florales del Carnaval La Paz 1999 en febrero con el poemario “Caracol de versos” con el que gana el primer lugar. En el mismo año, participa en los Juegos Florales Margarito Sandez Villarino de San José del Cabo con el poemario “Cantos de Eva” con el que gana también el primer lugar.
No es sino hasta que ingresa a la UABCS que decide participar nuevamente, ahora en el premio de Poesía de la UABCS en su emisión 2003, donde gana también el primer lugar con el poemario “Cuaderno de las aproximaciones”. En el año 2007, gana nuevamente los Juegos Florales del Carnaval La Paz 2007 con el poemario “Un silencio habitado”.
Se ha desempeñado también en el teatro a nivel local con el grupo que dirige actualmente en preparatoria Juan Pablo II y ha participado también con otros grupos locales haciendo teatro bar, títeres y hace algunos años con la lectura de poesía. Actualmente continúa escribiendo y participa también con otras escritoras locales en un esfuerzo de colectivo poético de mujeres, con el que ha publicado “Delirium” una compilación de tres poemarios, tres visiones de autoras distintas para un mismo personaje.
El año pasado participó junto a la actriz Calafia Piña y su grupo Escénica Colectiva, en la dramaturgia y actuación del tríptico “De tripas terciopelo” con la obra “Fugitivas” misma que ganó el Encuentro Estatal de teatro de 2015 y que representó al estado de Baja California Sur en la Muestra Regional de Teatro del noroeste en la ciudad de Culiacán, Sinaloa.
A la fecha continúa trabajando con esa agrupación teatral y también trabajó en la dramaturgia y actuación de la segunda obra de la trilogía titulada “El Aparecido” junto a Calafia Piña, David Talamantes y Mike Henaine.
Se desempeña como maestra de teatro a nivel bachillerato y es coordinadora del área de Desarrollo Cultural y Vinculación en la Comunidad Educativa Juan Pablo II.






Selección del poemario Afternoon Delight

“Caja de cristal”

Mira, soy una caja de cristal
transparente sangre
vivo con esa espiga de vidrio entre mis dientes
se llama amor
así de suave y así de filoso entre mis dientes
y me desgrana siempre
y me desangra siempre
por eso siempre lo estoy negando
y por lo mismo siempre va detrás de mí reptando
como una serpiente ansiosa por invadirme
Se llama amor pero cada vez tiene un nombre diferente
pero casi siempre son dos brazos masculinos
los que lo representan
casi siempre  son
pero ahora me abrazaron
rodearon mi cuerpo,
mi espalda con un abrazo que no tenía sexo ni destino.
Eran dos brazos nada más de un hombre
reptó
sembró
camino muy adentro
pero igual mordí el filo
igual mordí el cristal el vidrio,
mis labios desangran
derrumbados.






“Dioses de la guerra despeñándose”.

El corazón del mar recorre la veta de la tierra
dentro
en el círculo perpetuo del sol
se desgranan las hojas
del primer alimento.
No puedo ser eterna
pues he nacido en ti
y en la condena de la vida.

En las espinas
amanecen las horas y renacen los trinos
el alto vuelo
la sombra de la noche se desgrana.
Llamo mi nombre, me pronuncio
y me pronuncian todos los vuelos
brama el mar de mis adentros
bruja del cuento desatando
mi orilla
 el mar de todos los mares.





“Delicia nocturnal”

Una miga de amor en la mirada,
una miga en el beso que te dice buenas noches.
Acaricio tu espalda, veo tu antebrazo,
amo tu antebrazo, la forma en que lo cubre el suave tono de tu piel,
amo tu cabello, la piel, la madera de tus manos,
amo lo que no sé qué eres pero amo.
Y luego caigo por ahí
por todo lo que construyes una noche antes y al día siguiente
dejas caer sin preocuparte.



Selección del poemario De todo lo que se duerme cuando dejo de soñarte

Cartográfica.
La arquitectura de mis sueños
se resquebraja en el ojo de la salamandra
un breve rombo amarillo fulgor de la serpiente
en los trinos del ave
la nostalgia se pasea en el columpio de la infancia.
La enredadera semeja soles
afuera, medias lunas de naranjitas agrias
redondas musas los mangos
alegría repartida en los gajos de mandarina
que inundan la boca de la niña
que exprime el jugo en la tacita de plástico
color de rosa.
Se deja caer la ladera tierra
la palmera de las tardes de mi abuela
el medio tronco donde me sentaba
a entender quién era y lo que quería.
Alguna vez el árbol ardió en el mediodía.
El agua insuficiente aviva el fuego
de la inocente mano del infante
la llamarada prende y se asemeja
a la libertad
la libertad del fuego cautivo
que arde cauteloso en su hoguera.





Selección del poemario Poemas de la Nueva Tierra
Una mujer al centro de la nueva tierra encuentra equilibrio en todo lo que la sostiene: en su herencia familiar, en sus amores viejos y en los nuevos, en la sangre repartida en sus hijos


A veces estoy suspendida
desde la punta de mis dedos
las manos como un árbol de raíz profunda
que sólo busca enredarse en tus manos.
Tu eres el más fuerte de todos mis latidos,
antes de ti yo era solo aire,
una mujer errante que no encontraba tierra
ahora en tu cuerpo reconozco mi origen
descubro un nuevo camino
me alimento de todas las cosas bellas
que me dices y escribes
y pareciera que tus letras no tienen fin
como tampoco tiene fin el gozo de mis labios,
cuando te beso.









CASCABEL # 14

CASCABEL # 14
NUEVA EPOCA, MUESTRA DE LA LITERATURA QUE SE ESTA ARMANDO EN HERMOSILLO, TORREON, TIJUANA Y EN LA BAJA SUR.

POETICARTEL #4

POETICARTEL #4
ILUSTRACION DE JULIETA SANCHEZ HIDALGO, TEXTO DE FEDRA RODARTE HIRALES ---PROYECTO URBANO DE DIFUSION DE LAS LETRAS Y LA GRAFICA SUDCALIFORNIANNAS, EN COORDINACION CON EL ISC Y LA DIRECCION DE CULTURA MUNICPAL

"CIUDADES IMPOSIBLES" obra grafica de Omar Murillo

"CIUDADES IMPOSIBLES" obra grafica de Omar Murillo
--de la serie "ciudades imposibles"

--de la serie "ciudades imposibles"

de la serie "ciudades imposibles"