JUAN JOSÉ LÓPEZ OCHOA
Actor,
director, cuenta cuentos y promotor cultural mexicano, originario de La Paz,
Baja California Sur. Ha participado en más de 50 puestas en escena con diversos
grupos. De 2010 a 2013 dirigió un taller de teatro en el Centro de
Internamiento y Tratamiento para Adolescentes de su ciudad, donde realizó siete
montajes.
Actualmente
lleva la sala de lectura: Siente, Escribe y Libérate dentro del Centro de
Reinserción Social de esta ciudad. Ha participado en encuentros estatales y
nacionales de Teatro y tomado diversos cursos, talleres y diplomados con los
maestros: Hugo Hiriart, Nicolás Núñez, Jaime Chabaud, María y Tolita Figueroa,
Alberto Lomnitz, Maribel Carrasco, Jesús Hernández, Cutberto López, Marco
Antonio Petriz, Edgar Uscanga, Gabriel Pascal, Alain Kerriou, Xochitl González,
Alcibíades Zaldívar, entre otros.
Recibió
el Premio Estatal a Mejor Actor en dos ocasiones (2003 y 2005). Participó con
el Biombo Poético en el 40 Festival Internacional Cervantino representando a
Baja California Sur a través del Programa Nacional Salas de Lectura del
CONACULTA (hoy Secretaría de Cultura).
Fundador
y director del grupo Linyera Teatro.
La
libertad nunca se olvida…
-Original
de Juan José López Ochoa-
Dramatis
Personae
Narrador
Flavio
(Líder 1 CNH)
Nadia
Trejo (Líder 2 CNH)
Gaby
(Líder 3 CNH)
Maestro
(Alfonso del Río Jiménez/27 años)
Enfermera
(Fernanda Galván)
Emilio
Castillo (Guante blanco, infiltrado)
Mujer
1 (Cecilia Ramos/21 años/Estudiante y manifestante)
Mujer
2 (Consuelo de Santa Ana/47 años/Maestra)
Pilar
Jaramillo (Estudiante UNAM/21 años/Manifestante)
Militar
1 (Luis Cienfuegos/30 años)
Militar
2 (José Robles/29 años)
Guante
blanco 1 (Juan Santibáñez/27 años)
Guante
blanco 2 (Luis Mariscal)
Oscuro.
Todos muertos yacen tirados en el suelo. Se escuchan gritos y disparos.
Silencio.
Narrador.-
Tal
vez nunca sabremos exactamente el origen del conflicto político de 1968, aunque
se asegura que la tormenta surgió a partir de un incidente trivial ocurrido en
el centro de la Ciudad de México. Todo comenzó el viernes 19 de julio cuando un
grupo de alumnos de la Vocacional 2 del Instituto Politécnico Nacional insultó
a otro grupo de la escuela privada Isaac Ochoterena.
Este fue el detonante de los hechos
ocurridos aquél trágico miércoles 2 de octubre…
PRIMERA
ESCENA
Consejo
Nacional de Huelga
Música
de la época. Todos se levantan y se desplazan como en una película en reversa,
llegando a su posición de partida.
Flavio.-
Entre
los puntos a discutir están los siguientes:
-
Organización
-
Finanzas
-
Pliego de demandas y acciones a realizar
Nadia.-
Si
pero la regla para organizar esto es aceptar en la dirección a auténticos
representantes de escuelas en huelga y evitar el acceso a personas que no
tengan esta característica.
Gaby.-
Es
absurdo tratar de fundar una organización democrática partiendo del principio
de excluir a quienes no pensaran o actuaran de determinada manera.
Flavio.-
Exacto,
si el CNH quiere dirigir el movimiento real y no ser un simple fantasma, deberá
abrir sus puertas a toda escuela que esté en huelga.
Nadia.-
Bueno, en todo caso se decidió establecer una cuota de cien pesos por escuela y
esta deberá pagarse en cada sesión del Consejo.
Gaby.-
Ahora
pasaremos al pliego petitorio. Hasta este momento grupos diversos de
estudiantes han esgrimido demandas distintas pero es necesario buscar el común
denominador.
Flavio.-
Cierto,
algunas demandas se repiten una y otra vez, como la destitución de los jefes de
la policía y la desaparición del cuerpo de granaderos, sin duda han de
aprobarse con rapidez.
Gaby.-
Ocupa
mayor atención el asunto relacionado con la libertad de los presos.
Nadia.-
¿Quiénes
son esos presos?
Flavio.-
¿Se
iba a pedir sólo la libertad de los estudiantes detenidos?
Gaby.-
En
tal caso, se estaría abandonando a su suerte a las personas que no son
estudiantes.
Flavio.-
¿Y
por qué pedir sólo la libertad de los estudiantes? ¿Por qué no exigir, de una
vez, la libertad de todos los presos políticos detenidos en los sucesos del 26
y 29 de julio?
Narrador.-
La
memoria de los agravios pasados estaba viva y los estudiantes se proponían
tácitamente hacer un saldo de cuentas histórico con el régimen autoritario del
PRI. El acuerdo final del Consejo consistió en adoptar un pliego con seis
demandas que eran las siguientes:
Nadia.-
El
Consejo Nacional de Huelga pone a su consideración los siguientes puntos:
1.- Libertad a los
presos políticos.
2.- Destitución de los
jefes de la policía, generales Luis Cueto Ramírez y Rafael Mendiolea y del
teniente coronel Armando Frías, jefe del cuerpo de granaderos.
3.- Extinción del
cuerpo de granaderos, instrumento directo de la represión, y no creación de
cuerpos semejantes.
4.- Derogación de los
artículos 145 y 145 bis del Código Penal Federal (delito de disolución social),
instrumentos jurídicos de la agresión.
5.- Indemnización a las
familias de los muertos y a los heridos que fueron víctimas de la agresión
desde el viernes 26 de julio en adelante.
6.- Deslindamiento de
responsabilidades de los actos de represión y vandalismo por parte de las
autoridades a través de la policía, los granaderos y el ejército.
SEGUNDA
ESCENA
Tlatelolco
Maestro.-
¿Fernanda,
eres tú?
Fernanda.-
¿Alfonso? Jajaja, que sorpresa ¿Cómo estás?
Maestro.-
Yo
muy bien, gracias. ¿Tú qué tal?
Fernanda.-
Muy
feliz, saliendo del trabajo.
Maestro.-
No
cabe duda, el mundo es un pañuelo. ¿Estás viviendo acá? ¿En qué trabajas?
Fernanda.-
Acabo
de entrar a trabajar al nuevo hospital, soy enfermera, así que si un día ocupas
una inyección ya sabes a quien acudir.
Maestro.-
Espero
que no pero te lo agradezco, las agujas me ponen muy nervioso. ¿Te acompaño?
Fernanda.-
Por
favor. Si tienes tiempo vamos por un café y en el camino me cuentas que tal te
va en el magisterio.
Maestro.-
Me agrada la idea. Vamos.
Narrador.-
Nadie se imaginaba que después de esa mañana fría y gris sus vidas ya no serían
las mismas. Uno tras otro, diversos enfrentamientos entre el gobierno y los estudiantes
no habían logrado más que tensar la situación en el país y en vísperas de las
Olimpiadas, el gobierno no estaba dispuesto a ceder ni un paso atrás en
restablecer el orden y la seguridad nacional al precio que fuera, para lo cual
fue preciso recurrir al grupo paramilitar conocido como “Batallón Olimpia”,
creado para garantizar la seguridad en los XIX Juegos Olímpicos.
Pilar.-
Buen
día, señora. La invito.
Consuelo.-
Gracias
hija ¿qué es?
Pilar.-
Es
para el mitin que esta tarde tendrá lugar en la Plaza de las Tres Culturas.
¿Está enterada de los ataques de represión que el gobierno ha cometido en
contra de los estudiantes? Apenas hace unos días el ejército atacó la guardia
del Zócalo y algunas de mis compañeras fueron agredidas sin tener vela en el entierro.
Consuelo.-
Algo
escuché. Mis hijos son los que me
tienen al tanto, ellos también son estudiantes pero radican en Toluca. De hecho
esta tarde iré a visitarlos, varios de sus amigos están organizados y apoyando
desde allá, te agradezco la invitación pero me será imposible asistir, en fin,
espero que pronto se solucione todo con el favor de Dios.
Pilar.-
Por
lo menos vamos de gane en algo, esos infelices uniformados ya se retiraron de
Ciudad Universitaria, lo malo es que dejaron muchos destrozos pero ya la prensa
internacional tomó nota.
Consuelo.-
Ya
ves hija, Dios aprieta pero no ahorca. Te dejo, aún debo realizar algunas
diligencias y no quiero perder el camión. Mucha suerte y cuídate, todo saldrá
bien.
Pilar.-
Hasta luego, que tenga buen viaje.
Cecilia.-
Hola. ¿Con quién hablabas?
Pilar.-
Nadie,
una conocida. ¿Ya lista para la tarde?
Cecilia.-
Un
poco nerviosa pero muy emocionada. Espero que a esos militares no se les ocurra
aparecerse justo ahora que el movimiento está marchando tan bien, ya han lastimado
mucha gente pero no vamos a callarnos, gritaremos si hace falta.
Pilar.-
La
verdad que no ha sido fácil todos estos meses, las cosas con mis padres no han
estado bien, se preocupan demasiado.
Ojalá esto cabe pronto y pueda ir a visitarlos.
Cecilia.-
Bueno,
nos vemos al rato. Quedé con los
muchachos de ir por unas tortas y estar a la hora para el mitin. Dame, te ayudo
a repartirlos. Te cuidas.
Emilio.-
¡Pilar!
¡Pilar! Te hacía en tu casa. ¿A dónde vas?
Pilar.-
¿Qué
te ocurre? Te noto muy alterado ¿Pasa algo?
Emilio.-
Deberías
estar en casa ¿Qué te dijo Cecilia? ¿Qué quería?
Pilar.-
Emilio,
cálmate. No me dijo nada, solo nos poníamos de acuerdo para ir al mitin en
Tlatelolco.
Emilio.-
¿Otra vez con eso? Ya te dije que no vayas, puede ser muy peligroso. Mejor vete
a casa. No es seguro que estés aquí. Anda te veo más tarde.
Pilar.-
No iré a casa, quiero quedarme. Mis demás compañeros irán también. Tu deberías
acompañarme si tanto te preocupa.
Emilio.-
Sabes que no comulgo con el movimiento pero me preocupo por ti, ya no
discutamos, ve a casa.
Pilar.-
¿Qué es esto? Emilio, ¿para qué quieres esa pistola?
Emilio.-
No alces la voz. Es la única manera de estar protegidos, ya ves cómo están las
cosas. Te veo al rato, me esperan en el trabajo.
Pilar.-
Me asustas, siento que no te conozco.
Emilio.-…
Pilar.-
¡Emilio!
¡Emilio!
TERCERA
ESCENA
Matanza
Narrador.-
La
oscuridad engendra la violencia
y la violencia pide oscuridad
para cuajar el crimen.
Por eso el dos de octubre aguardó hasta la noche
Para que nadie viera la mano que empuñaba
El arma, sino sólo su efecto de relámpago.
¿Y a esa luz, breve y lívida, quién? ¿Quién es el que mata?
¿Quiénes los que agonizan, los que mueren?
¿Los que huyen sin zapatos?
¿Los que van a caer al pozo de una cárcel?
¿Los que se pudren en el hospital?
¿Los que se quedan mudos, para siempre, de espanto?
y la violencia pide oscuridad
para cuajar el crimen.
Por eso el dos de octubre aguardó hasta la noche
Para que nadie viera la mano que empuñaba
El arma, sino sólo su efecto de relámpago.
¿Y a esa luz, breve y lívida, quién? ¿Quién es el que mata?
¿Quiénes los que agonizan, los que mueren?
¿Los que huyen sin zapatos?
¿Los que van a caer al pozo de una cárcel?
¿Los que se pudren en el hospital?
¿Los que se quedan mudos, para siempre, de espanto?
Militar
1.-
Tengo hambre.
Militar
2.- ¿Traes
cigarros?
Militar
1.-
Se me acabaron. Como tardan, ya deberían haber dado la orden y siguen llegando
estos monos. No quieren entender por las buenas veamos por las malas.
Militar
2.- Allá
va el helicóptero. Prevenido. Ya sabes, tres bengalas verdes y atacamos. Esa es
la señal.
Flavio.-
El
gobierno y sus integrantes no son más que una bola de opresores que no nos
toman en cuenta, se mantienen ignorando nuestros derechos y exigencias. Haremos
esta marcha de manera pacífica, expresando así nuestro sentir.
Militar
1.- Una
semana más y salgo de vacaciones, ahora sí a tomar café del bueno en Veracruz.
Gaby.-
Nos
piden dialogar, nosotros solo dialogaremos cuando haya cesado la represión;
dialogar bajo las actuales condiciones de represión equivaldría a aceptar que
prive la fuerza sobre la razón.
Militar
2.- Mañana
estoy franco. Iré al cine con mi novia. Si me animo igual y le pido que nos
casemos.
Nadia.-
¡La
lucha ha pasado a otro nivel! ¡La policía y el ejército nos persiguen,
compañeros! ¡Hay órdenes de aprehensión contra los líderes del movimiento!
¡Propongo que el Consejo adopte una organización militar, que pasemos a la
clandestinidad, que nos organicemos por células de tres miembros cada una!
¡Sólo así podremos vencer al gobierno dictatorial!
Militar
1.- Al
enemigo se le vence, no se le convence…
CUARTA
ESCENA
Detención
Uno
a uno irán apareciendo todos los personajes que ya vimos, mismos que quedarán
en medio del fuego cruzado.
Pilar.-
Esto
está lleno de pelones; por todas partes hay gente de pelo corto: son judiciales
o soldados.
Cecilia.- ¡Entonces vámonos! El
ejército se aproxima; vi soldados detrás de los edificios.
Pilar.- ¡Los soldados! ¡Ahí
vienen! ¡Los soldados!
Flavio.-
¡Calma compañeros es una provocación! ¡No se dispersen! ¡Mantengan la calma!
Maestro.-
¡Vámonos! ¡Déjala ahí!
Fernanda.-
¡No
puedo! Debe ayudar a los que pueda, es mi deber.
Guantes
blancos.- ¡Batallón Olimpia! ¡Batallón Olimpia!
Guante
blanco 2.- ¡A ver, imbécil! ¿Traes armas?
Maestro.-
¿Quiénes
son ustedes? ¿Qué quieren?
Guante
blanco 1.- ¡Contesta maldito comunista!
Guante
blanco 2.- ¡Este es uno de los líderes! ¡Es el que
dirigió el mitin!
Militar
1.- Nosotros
nos haremos cargo, lo llevaremos al Campo Militar Número Uno con los demás. Ahí
confesará sus planes.
Pilar.-
¡Cecilia,
resiste! ¡No te mueras! ¡Ayuda por favor! ¡Alguien ayúdeme!
Militar
2.- ¡Ven
acá revoltosa! ¡No intentes nada o te mueres!
Guante
blanco 3.- Yo me haré cargo de entregarla. Hay que
ir por otros. Vamos, camina y no digas nada.
Pilar.-
¡Emilio! ¿Qué está pasando? ¿A dónde me llevas? ¿Eres uno de ellos? ¡Maldito
traidor, suéltame!
Guante
blanco 3.- ¡Escucha! Hay cosas que no entenderás.
Es necesario que te pongas a salvo, vete al norte, yo te buscaré luego. En esta
maleta puse algunas de tus cosas.
Pilar.-
¡Me
aborrezco por haber creído en ti! ¡Ojala te mueras!
Guante
blanco 3.- Espero puedas perdonarme…
Pilar.-
¡Nunca! ¡Nunca podré! ¡Ni perdón ni olvido!
QUINTA
ESCENA
Narrador.- ¿Quién? ¿Quiénes? Nadie. Al día
siguiente, nadie.
La plaza amaneció barrida; los periódicos
dieron como noticia principal
el estado del tiempo.
La plaza amaneció barrida; los periódicos
dieron como noticia principal
el estado del tiempo.
Militar
1.-
Ahora dinos ¿Dónde compraron las armas? ¿Qué hicieron con la dinamita?
Maestro.-
No sé a qué se refiere.
Militar
2.-
¡Habla muchacho o te matarán!
Militar
1.-
¡Nos vas a decir quiénes son tus compañeros! Su nombre y dirección.
Maestro.-
¡Yo
no tengo nada que ver con el movimiento!
Narrador.- Y en la televisión, en el radio, en
el cine
no hubo ningún cambio de programa,
ningún anuncio intercalado ni un
minuto de silencio en el banquete.
(Pues prosiguió el banquete.)
no hubo ningún cambio de programa,
ningún anuncio intercalado ni un
minuto de silencio en el banquete.
(Pues prosiguió el banquete.)
Militar
1.-
¿Quién disparo desde el edificio Chihuahua?
Gaby.-
No lo sé; pero no fuimos los estudiantes.
Narrador.- No busques lo que no hay: huellas, cadáveres
que todo se le ha dado como ofrenda a una diosa,
a la Devoradora de Excrementos.
Narrador.- No busques lo que no hay: huellas, cadáveres
que todo se le ha dado como ofrenda a una diosa,
a la Devoradora de Excrementos.
Militar 2.- ¿De dónde sacaron las armas?
Flavio.-
Los estudiantes nunca usaron armas de fuego, las únicas armas han sido sus
ideas. El movimiento estudiantil ha sido legal y pacífico.
Narrador.- No hurgues en los archivos pues
nada consta en actas.
Mas he aquí que toco una llaga: es mi memoria.
Duele, luego es verdad. Sangre con sangre
y si la llamo mía traiciono a todos.
Mas he aquí que toco una llaga: es mi memoria.
Duele, luego es verdad. Sangre con sangre
y si la llamo mía traiciono a todos.
Militar
1.-
¿Se considera usted un preso político?
Nadia.-
Lo soy. Preso político es aquella persona a quien se le encarcela por sus
ideas, y ese es mi caso.
Narrador.- Recuerdo, recordamos.
Ésta es nuestra manera de ayudar a que amanezca
sobre tantas conciencias mancilladas,
sobre un texto iracundo sobre una reja abierta,
sobre el rostro amparado tras la máscara.
Recuerdo, recordamos
hasta que la justicia se siente entre nosotros.*
Narrador.- Recuerdo, recordamos.
Ésta es nuestra manera de ayudar a que amanezca
sobre tantas conciencias mancilladas,
sobre un texto iracundo sobre una reja abierta,
sobre el rostro amparado tras la máscara.
Recuerdo, recordamos
hasta que la justicia se siente entre nosotros.*
FIN
*Memorial
de Tlatelolco / Rosario castellanos.
El
Extraño Forastero
de
Juan José López Ochoa
(Basado
en el cuento “Sapo y el Forastero” de Max Velthuijs)
Dramatis
personae
Don Roque
Doña Clara
Doña Lupe
Fer
Doña Katy
Track
1 - Obertura
Cae
la tarde y vemos a contraluz que un personaje (Fer) entra y comienza a limpiar
el suelo donde acomodará una tienda de campaña y luego encenderá un fuego. Justo
en ese momento pasa Don Roque y lo descubre, el extraño personaje lo saluda
desde lejos y Don Roque sale de escena visiblemente molesto y sorprendido. Oscuro.
Track
2 - Amanecer
Amanece
y uno a uno los demás personajes van entrando.
Doña
Lupe.-
¡Buen día vecina!
Doña
Clara.- ¡Buen día!
Doña
Lupe.-
¿Cómo amaneció?
Doña
Clara.- Muy bien, gracias. ¿Y usted?
Doña
Lupe.-
Bien también, aquí con las labores del día.
Doña
Clara.- Pásele, ¿gusta un cafecito?
Doña
Lupe.-
Si, con un panecito.
Doña
Clara.- Tengo uno que hice ayer, espero que le guste. (Se lo sirve)
Doña
Lupe.- Gracias Clarita. Y dígame, ¿cómo va esa siembra?
Doña
Clara.- Huy de maravilla, este año se han dado muy bien
las hortalizas, espero muy pronto estar cosechando.
Doña
Lupe.-
Eso me da gusto. Mis vaquitas están dando bastante leche con la que espero hacer
muchos quesos y después venderlos en la ciudad.
Doña
Clara.- Pues cuando vaya a la ciudad, no deje de
avisarme, sirve que aprovecho y compró algunas cosas que ocupo. Ya viene el
frío y quiero tejer unos gorros.
Doña
Lupe.-
Pierda cuidado que yo le avisaré. Mmm, que rico está el café.
(Entra
Don Roque muy molesto)
Don
Roque.- ¡Considero que debe marcharse!
Doña
Lupe.-
Pero si acabo de llegar.
Don
Roque.- No usted
Doña
Clara.- ¿Entonces yo?
Don
Roque.- Tampoco. Me refiero al forastero ese.
Doña
Lupe.-
¿Cuál forastero?
Don
Roque.- Uno que llegó ayer y acampó en el monte. ¿No lo
han visto?
Doña
Clara.- Para nada don Roque ¿gusta un cafecito?
Don
Roque.- Si, con un panecito.
Doña
Clara.- Tengo uno que hice ayer, espero que le guste.
Doña
Lupe.-
Esta riquísimo don Roque, pruébelo.
Don
Roque.- Se ve, se ve, (Se
lo sirve) gracias Clarita. Provecho.
Doña
Clara.- Ahora sí, cuéntenos ¿cómo es el forastero ese?
Don
Roque.- La mera verdad a mí me pareció muy sucio,
sospechoso y pues…extraño.
Doña
Lupe.-
¿Qué habrá venido a hacer aquí?
Don
Roque.- Nada bueno, ténganlo por seguro.
Doña
Clara.- ¿Usted cree don Roque?
Don
Roque.- ¿Qué si lo creo? Claro que lo creo, vieran la
facha que tiene. No se puede esperar nada bueno de gente así.
Doña
Clara.- Hay que tener cuidado con esa gente, es muy
grosera, suelen venir huyendo de algo y terminas descubriendo que son unos
ladrones.
Doña
Lupe.-
¿Y usted cómo sabe Doña Clara?
Doña
Clara.- Eso todo mundo lo sabe doña Lupe, todo mundo lo
sabe, será mejor que vaya a echarle un ojo a mi huerta, no vaya a ser que se le
antojen mis hortalizas al extraño ese.
Don
Roque.- Solo eso falte doña Clara. ¡Mis chivas! Iré a
guardarlas, no vaya a ser que ese bandido se lleve alguna.
Doña
Lupe.-
¿No cree que estén exagerando?
Don
Roque.- Para nada Lupita, bien dice el dicho: Más vale
prevenir que lamentar.
Doña
Lupe.-
No debe preocuparse don Roque, no creo que el forastero se quede. Igual y solo
va de paso.
Doña
Clara.- Si y de pasada se lleva algo, no, no, no, no hay
que confiarnos doña Lupe, no está el
horno “pa´bollos”. Bastante trabajo nos has costado tener lo nuestro para que
cualquiera venga y se lo lleve. No sé ustedes pero yo me andaré con cuidado.
Con permiso, voy a mi huerta.
Don
Roque.- La acompaño Clarita.
Doña
Lupe.-
¿No sería mejor ir a preguntarle que hace aquí? (Salen sin hacerle caso) Bien, no importa. Iré yo misma a
averiguarlo.
Track
3 - Espía
Anochece
y doña Lupe divisa un resplandor rojo en la distancia, se acerca sigilosamente
y ve una destartalada tienda de campaña, el extraño pone una olla al fuego, de pronto
se siente observado y doña Lupe al sentirse descubierta se aleja rápidamente.
Oscuro.
Track
4 – Amanecer II
Es
de mañana y doña Lupe se encuentra afuera de su casa tomando café y leyendo,
sale doña Clara a tender ropa y aparece don Roque con un costal al hombro.
Doña
Clara.- Ya ven, les dije que no se iba a ir tan pronto.
Don
Roque.- Tuvo razón doña Clara, el muy bandido ya se hizo
piedra junto al viejo encino.
Doña
Clara.- Les apuesto que no tardará en pedirnos comida, ha
de ser un vago sin oficio ni beneficio y además sucio.
Doña
Lupe.-
Pues yo lo he estado observando y parece un tipo simpático.
Don
Roque.- ¿Y eso qué doña Lupe? No se confíe, recuerde que
es un extraño.
Doña
Clara.- Extraño y sin duda flojo y aventurero.
Doña
Lupe.-
Ustedes le tienen mala fe, ni siquiera lo han visto. Y para que lo sepan ha
estado trabajando, construyó una mesa con troncos y no es sucio, se baña y lava
su ropa en el río.
Doña
Clara.- Bueno, bueno, como sea, se me hace tarde y tengo
cosas más importantes que hacer que ocuparme del fulano ese. Nos vemos, con su
permiso.
Don
Roque.- Que le vaya bien y cualquier cosa no deje de
avisar. Nos vemos pues doña Lupe, mis chivitas me reclaman. Adiós, adiós. (Olvida el costal)
Track
5 - Forastero
Doña
Lupe.-
Espere… (Los ve salir) No deberían de
ser así, mira que pensar mal de alguien solo por su aspecto. ¿Cómo se sentirían
si ellos fueran los forasteros? No les gustaría que los trataran mal solo por
ser diferentes. (Entra el Forastero)
Fer.-
Hola
Doña
Lupe.-
Hola, pásele, me llamo Guadalupe pero todos me dicen Lupe.
Fer.-
Mucho gusto, puede llamarme Fer.
Doña
Lupe.-
Bienvenido. ¿Le ofrezco agua?
Fer.-
Por favor.
Doña
Lupe.-
Pero siéntese.
Fer.-
Si gracias, solo un ratito.
Doña
Lupe.- ¿Y qué anda haciendo por acá?
Fer.-
(Toma agua) Quise venir a conocer a
los vecinos y a ofrecerles algún servicio,
se trabajar la madera, reparar cosas, puedo enseñar inglés y francés o…
Don
Roque.- (Volviendo
por su costal) ¿Qué haces aquí?
Fer.-
Buenas tardes. Vine a saludar y le decía a doña Lupe que…
Don
Roque.- ¿De dónde vienes? Si se puede saber.
Doña
Lupe.-
Don Roque, por favor.
Fer.-
Pues… vengo de todas partes y de ninguna.
Don
Roque.- Bueno y… ¿Por qué no te regresas? No tienes nada
que hacer aquí.
Fer.-
He viajado por el mundo ¿sabe? Y me considero un ser libre. Este lugar es
precioso, aquí hay paz y una hermosa vista del río. Me gusta este lugar.
Don
Roque.- Ya sé que hiciste una mesa junto al encino,
apuesto a que te robaste la madera.
Fer.-
(Dignamente) Claro que no. La
encontré en el monte. Es de todos.
Don
Roque.- Ándese con cuidado amigo, los tipos como usted no
son bienvenidos. (Sale llevándose su
costal)
Fer.-
Sí, sí. Todo siempre es mi culpa, con permiso
Doña
Lupe.-
Espere, no se vaya.
Fer.-
No se preocupe, ya me acostumbre a que me acusen de todo doña Lupe, estaré
bien. Gracias por la charla. Hasta luego.
Doña
Lupe.-
Váyase con cuidado. Hasta luego.
A
partir de esta escena vemos a doña Lupe convivir con el forastero compartiendo
la comida sobre la mesa que él construyo, todo esto bajo la mirada
desaprobatoria de doña Clara y don Roque.
Track
6 - Discusión
Doña
Lupe, Don Roque y Doña Clara se encuentran de visita en casa de doña Katy,
discuten acaloradamente. Atardece.
Doña
Katy.-
¡Basta! ¡Basta! Por favor un poco de orden. A ver, uno por uno cuénteme ¿cuál
es el problema?
Don
Roque.- El problema es ese mentado forastero. Debe irse
cuanto antes.
Doña
Clara.- Exacto. No tiene ningún derecho de estar aquí. Se
roba nuestra madera y además es grosero.
Doña
Lupe.-
¡Él no se ha robado nada!
Doña
Clara.- Usted que sabe, vive engañada.
Don
Roque.- No lo proteja.
Doña
Lupe.-
¡No lo estoy protegiendo!
(Reinician
la discusión)
Doña
Katy.-
¡Basta! Si no se calman, doy por terminada la reunión ¿entendido? Bien.
¿Alguien quiere decir algo?
Doña
Lupe.-
¿Usted qué piensa de esto doña Katy? ¿Verdad que no es justo?
Don
Roque.- Lo que no
es justo es que tengamos que estar discutiendo por ese tipo y usted no debería
frecuentarlo doña Lupe.
Doña
Lupe.-
¿Por qué no?
Doña
Clara.- Porque es distinto a nosotros, por eso.
Doña
Lupe.-
¿Distinto? Pero… todos somos distintos.
Doña
Katy.-
Solo les diré esto: Puede que sea distinto a nosotros, pero hasta donde sé no
está haciendo nada malo ¿o sí? y además el monte es de todos ¿o no? Mírense una
mano… ¿Ven algún dedo igual a otro? No verdad y sin embargo, a pesar de ser
distintos forman parte de la misma mano, así como nosotros formamos parte del
mundo. Es verdad que un solo dedo no puede hacer mucho, pero juntos pueden
hacer grandes cosas. Piénsenlo y si no disponen de algo más (los va sacando) me retiro a descansar,
las visitas tienen sueño. Buenas noches.
Don
Roque.- Pero… Pero…
Doña
Katy.-
No hay pero que valga. Tal vez si se dieran la oportunidad de conocerlo podrían
tener una idea clara de quien es y no se dejarían llevar solo por ideas sin
fundamento. Consúltenlo con la almohada. Los quiero. Hasta mañana. (Se ven unos a otros y se retiran en
silencio viéndose una mano, mientras en la penumbra vemos la figura del
forastero. Sale. Oscuro)
Es
de día y don Roque prepara ya la comida, se le nota de buen humor, de repente
derrama algo en la estufa y enormes llamas se levantan empezando a quemar todo.
Track
7 – Incendio
Don
Roque asustado empieza a pedir auxilio y a tratar de apagar el fuego cuando
llega el forastero y sin dudarlo toma una cubeta y echa a correr en dirección
al río.
Don
Roque.- (Trata de
alcanzarlo) Cof, cof. ¡Ladrón! ¡Regresa! Cof cof ¡Devuélveme mi cubeta!
Cof, cof. ¡Auxilio! ¡Auxilio! (Se desmaya
y para entonces el extraño ha regresado una y otra vez arrojando agua sobre la
casa de don Roque hasta que el fuego se apaga, se le nota cansado y cae
exhausto, llegan los demás, alarmados por los gritos de don Roque)
Doña
Clara.- ¡Don Roque! ¡Don Roque! Despierte ¿está bien?
¡Qué barbaridad!
Doña
Katy.-
¿Están bien? ¡Doña Lupe, venga rápido!
Doña
Lupe.-
¿Qué ocurre? Santo cielo ¡Fer! ¿Está bien? Conteste.
Fer.-
Cof cof. Si doña Lupe, estoy bien gracias. Cof, cof. Don Roque ¿cómo está?
Doña
Katy.-
Se pondrá bien no se preocupe.
Fer.-
Me da gusto.
Doña
Lupe.-
Tome un poco de agua. Póngase cómodo, le ayudo (Le quita el sombrero y descubre que es una chica) ¡Increíble!
Doña
Clara.- ¡No es posible!
Doña
Katy.-
Que alegre sorpresa.
Don
Roque.- (Despertando)
¿Qué ha pasado, dónde estoy? (Observa
al forastero y se desmaya de nuevo, todas ríen, doña Clara reanima a don Roque,
este se incorpora)
Doña
Lupe.-
Por eso se me dijo que le llamara Fer, porque su nombre es Fernanda y yo que
pensé que se llamaba Fernando (Ríe)
Fer.-
Así
es. Imagínense si así vestida de hombre me trataban mal como sería vestida de
mujer, sabemos que no toda la gente es
buena y que debemos protegernos pero antes de juzgar a alguien debemos
conocerle, así no nos perderemos de disfrutar de las buenas compañías y evitaremos
las malas. ¿Están de acuerdo?
Todos.-
¡Sí! (Fer empieza a reparar la casa de don Roque)
Doña
Clara.- Lo bueno que no paso a mayores y solo fue el
susto, en verdad sabe trabajar muy bien la madera ¿dónde habrá aprendido?
Doña
Katy.-
Seguramente en alguno de sus viajes doña Clara.
Doña
Lupe.-
Y usted don Roque ¿no dice nada?
Don
Roque.- ¿Qué quiere que diga? Estoy muy apenado con
Fernanda…
Todas.-
¡Fer!
Don
Roque.- ¡Bueno, Fer! Me siento mal por haberla juzgado
sin conocerla, pensé que quería robarse mi cubeta y ella solo quería ayudarme.
Doña
Katy.-
Y lo hizo muy bien, ya no piense en eso don Roque y mejor dele las gracias, Fer
ya termino de arreglar su casa y usted ya está mejor así que…
Don
Roque.- ¿Así
que qué doña Katy?
Doña
Katy.-
¿Qué le parece si nos prepara algo delicioso para celebrar?
Doña
Clara.- Si, ándele yo pongo el postre
Doña
Lupe.-
Y yo arreglo la mesa, desde el encino se ve precioso el río.
Todos.-
¡Manos a la obra!
Preparan
todo para tener un día de campo, tienden el mantel y colocan los platos y demás
utensilios cuando se acerca el Forastero a despedirse.
Doña
Lupe.-
¿Te vas?
Fer.-
Sí, es hora de seguir mi camino. Quizás vaya a… (El lugar lo decide el actor o
la actriz), nunca he estado allí.
Doña
Katy.-
Te vamos a extrañar, cuídate mucho Fer y gracias por todo.
Fer.-
Gracias a ustedes, me voy contenta de haber hecho buenos amigos.
Don
Roque.- Gracias. (Se
abrazan)
Doña
Clara.- Por lo menos llévate esto (le da una bolsita) cuando se te antoje te preparas un cafecito.
Fer.-
¿Con un panecito? (Todos ríen) Hasta
pronto (Sale).
Doña
Katy.-
L@ vamos a echar de menos.
Don
Roque.- Bueno, bueno, no vamos a estar tristes,
celebremos que Fer sigue su viaje. A comer que esto se enfría. (Empiezan a servirse)
Fer.-
(Entrando) ¿Qué creen que hacen? (Se congelan) No me puedo ir sin probar
el sazón de don Roque y además ese postre se ve delicioso doña Clara. Mientras
comemos les contaré como fue que cruce la muralla china.
Doña
Clara.- No empiecen sin mí, voy por el café.
Track
8 - Final
Doña
Katy.- Apúrele, que no le vamos a dejar nada
Fer.-
Resulta que un buen día, decidí emprender mi viaje así que…
Doña
Lupe.-
Pasen el plato, don Roque ándele.
Don
Roque.- A mi póngame de todo.
(La
música sube mientras va cayendo el telón.)
FIN
*Obra seleccionada para la Muestra Regional de Teatro Infantil hecho
por Niñas y Niños 2013 Zona Noroeste*
LA
ÚLTIMA Y NOS VAMOS
(fragmento)
Ira.-
¡Apúrate! Llevas una hora ahí metida.
Pereza.-
¡Ya voy! No puede una cagar a gusto.
Ira.-
Sabes que me emputa llegar tarde y todavía debemos pasar por las demás.
Pereza.-
Si por mí fuera no iba, así podría seguir echada otro rato.
Ira.-
¡Estás bien pendeja! Eso no lo digas ni de broma, ya sabes cómo se pone el
jefe
cuando faltamos.
Pereza.-
Siempre es lo mismo. Y ya me estoy cansando, si esto sigue así le echaré al
sindicato.
Ira.-
Ya parece que te van a hacer caso, yo sigo esperando lo de un permiso especial
y nada. Hasta ganas me dan de matarlos a los infelices, ¡asalariados de mierda!
Pereza.-
A buena hora se le ocurrió llamarnos. Me aburren esas reuniones y con lo gorda
que me cae la Lujuria, se siente la “muy muy”.
Ira.-
Deja tú la Lujuria, a la que no puedo ver ni en pintura es a la Gula, bueno si
la puedo ver porque está bien pinche gorda la culera. Entonces, ¿te vas a
cambiar o no? ¡Ya quítate la pijama, chingado! ¡Ve nomas que puto tiradero
tienes! ¿Dónde dejaste las llaves?
Pereza.-
Por ahí las puse.
Ira.-
¿Ahí dónde con una chingada?
Pereza.-
No sé. En la barra creo. Ay, yo así me voy a ir. Hace frío y tengo hueva.
Ira.-
No me digas. Tú, haga frío o calor tienes hueva. Bueno, ¿estás sorda o qué? Pásame
el celular, ¿qué no lo oyes estúpida?
Pereza.-
Está muy lejos. ¿Me lo alcanzas?
Ira.-
Un chingadazo es lo que te voy a alcanzar. ¡Contesta pendeja! ¿Qué no ves que estoy
buscando las llaves?
Pereza.-
¿Bueno? Hola. Todo bien, ¿quién llama? Ah sí, sí está pero no puede contestar…
porque anda buscando unas llaves. ¿En serio? No puede ser. ¿Cuándo ocurrió? Sí,
soy Pereza. ¿Quién llama? ¿Bueno? ¿Bueno? Ay, yo creo que se aburrió.
Ira.-
¿Quién era?
Pereza.-
No sé. No me dijo.
Ira.-
Mm’ta, tú nunca sabes nada. Bueno, ¿y qué quería?
Pereza.-
Un color.
Ira.-
¿Qué color? ¡Ay, déjate de chingaderas y dime que te dijeron antes de que te rompa
el hocico por tus estupideces!
Pereza.-
Encontraron muerta a Envidia.
Ira.-
¡Maldita imbécil! Le advertí que tuviera cuidado.
Pereza.-
¿Por qué no te calmas?
Ira.-
¿Cómo chingados quieres que me calme? Por su culpa ahora yo soy la siguiente.
Pereza.-
¡Las encontré! Mira, aquí están las llaves. Toma. ¿Contesto?
Ira.-
Ya vámonos a la chingada mejor.
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