domingo, 15 de mayo de 2016

FRAGMENTOS DE LOCURA, un vistazo a la obra poética de Jorge Peredo






Nació en Ensenada, BC, 1982.  Estudió Comunicación en la UABCS.  Es aficionado a la creación literaria desde los seis años. Durante su infancia participó activamente  con cuentos y poemas en el suplemento infantil del  ya extinto Diario 29. Ha publicado cuentos, poemas y artículos en diversas revistas y fanzines de circulación local; así como artículos en medios electrónicos locales e internacionales.  Ha participado en diversos concursos literarios, destacando con mención honorífica en el concurso de cuento de terror El último faro en 2000; en 2005, obtuvo segundo lugar en el certamen de oratoria El libro en mi vida; en 2010 ganó el Concurso de Cuento de Día de Muertos de la ciudad de La Paz; en 2012 el cuento Los nueve de otto  fue seleccionado para formar parte de la antología  Jóvenes creadores sudcalifornianos del ISJ, y obtuvo en 2016 el premio estatal de poesía Leopoldo Ramos. Sus trabajos han sido publicados en una antología de Diario Arcoiris, así como en el libro antes mencionado. Actualmente colabora como articulista con el periódico online Octavo Día y es el community manager del Festival de Cine Fantástico y de Terror Mórbido La Paz.  en 2015 aparece "cinco minutos de locura", poemario editado por Cuadernos de la Serpiente, en 2014 aparece "brevisima antesala a la locura", en la editorial cartonera El ruiseñor de Teocrito. en 2014 coordina el taller de creación "Laboratorio de monstruos y ficciones", dirigido a niños.Labora en Univisit en el departamento de Web Marketing.

Jorge Peredo es fanático de la literatura fantástica y el cine de terror, porque él cree que el mundo no es más que una gran pesadilla que hay que desentrañar.





EL AMOR ES UN TRASTORNO PSIQUIÁTRICO

(FRAGMENTOS)





Congal


¿Algún privadito por ahí?

Veo la danza de su cuerpo:
tanto cuerpo, tanta ausencia.
Su desnudez no es de nadie
podría ser tan mía como la sombra,
basta blandir la mano en el aire,
pedir la suya,
                pedir su brazo
su hombro 
             sus labios
 su pecho:
pedirlo para llenarme:
para vivir un minuto
fundido en la superficie oleosa
          de los sueños.

 

 

Chingarse una cheve




No presumiré
el gozo por las hojas del silencio
ni diré que soy esclavo, que soy su víctima:
                                                 son jaladas.
No presumiré
de las caminatas a la una de la mañana
huyendo de la cueva de sus manos y sus labios,
del atosigamiento que me embota las neuronas:
de la saliva que aún siento impregnada
                                    y llena de arañas;
de valer madres aquí y allá, pasar
sin que me veas, sin poder
decir que veo algo más que grietas:
No presumiré de algo que es pura vergüenza.
¿Qué sentido tiene presumir el vicio
de vivir colgado de los cables,
siempre en la garra gravitante
de la Tierra?

 



Bromista




Las mejores bromas abren sonrisas en el pecho
son promesas hechas a ras de la mandíbula,
son risas de silencio: grácil locución de tus huesos;
tus cuerdas de lira des-gra-nan-do,  des-gra-nán-do-me
                             letra  por  letra,      pausa tras pausa:

De tus pies al cielo:
              Un beso que no existe                                                              [ahí donde me canso]
pie, tobillo, pantorrilla
 Yo esperando
a que tu boca lo pida:
mírame, muero en tu rodilla
sin saberme arrebato de tu risa.









El amor es un trastorno psiquiátrico


                        

                   Odio pensar que no te toco,
                   que no sientes ni al viento:
                    al aire lo respiro y no lo comparto,
                    mis ojos abrasan cuerpos de la sombra;
                    todos escuchan mi amor al silencio.
                    Dime ya que mi deseo no es de aire:
                     Que no bailo con mujeres invisibles
                                                  que la cena no se enfría
                                                                         fantasma.
                                                  Dime que tus labios cicatriz
                                                   Que: la palabra sangre.
                                                   Que: ni la vida es desierto
                                                    ni nosotros sus espectros:
                                                     paranoia del polvo.    
                                                  
                      Por favor dime hoy
                                       si quieres mañana
                                       que tu aliento no es el de la locura
                                        y te creeré
                                         te juro que te creo.



Tiger and The Cats



El lugar en el que vives
está lleno de maullidos,
llegan de todos lados
para que no duermas.
Los animales arriba,
pelean, se cansan
            se aman y se odian.
Abajo, es reino de rugidos:
tu vecina loca es dueña de una bestia;
tigre, pantera o cuento, señorea su patio.
Desde la ventana tus ojos,
enclave de sueños:
traspatio: matas crecidas entre
bicicletas deshechas,
sombras de estatuas perdidas
invocación al tigre
y el silencio furioso te persigue;
lo sabes y no huyes:
      anhelas el recuerdo
que merodea con majestad felina;
detestas a las fieras
que habitan este edificio vacío.







viernes, 29 de abril de 2016

ÁMBAR, muestra de poesía y narrativa de Nora Patricia Aguilar Soto


(Nora Soto)



Nació en San Isidro Baja California Sur, el 20 de mayo 1971. Vivió en San Juanico hasta los ocho años, después se trasladó a La Paz y luego a Mazatlán Sinaloa; actualmente radica en la Paz.
Creció alimentándose con langostas, abulones, vino tinto, música de violín y guitarra.  A los quince empezó a crear historias y desde entonces sigue alimentando la magia y pasmándola en una libreta.
Estudió contabilidad por encargo pero prefiere las artes.
Ha tomado cursos y talleres de puericultura, pedagogía, artes plásticas, poesía, cuento, novela, lectura hospitalaria y lectura en voz alta.
Se dedica a organizar eventos, es mediadora de lectura e instructora de artes y manualidades.
Se describe como una mujer polifacética.   











ÁMBAR

Como un viajero en el tiempo
que atrapa las miradas,
tanta historia colgada en mi cuello,
que me convierte en su esclava.

Lágrimas de altas coníferas
sepultadas por un viaje eterno
arrastrada a los inmensos mares
llevando encapsulado el tiempo.

Resina fósil de pino
joya maravillosa
fluyendo sobre el espacio
llamada piedra preciosa.

Nerón se enamoró de ella
la adquirió para decorar sus manos
ambiciosamente la hizo suya
ante la mirada de sus esclavos.

Ligera, electrizante y dura
luz de los eternos soles
gota amarillenta
lágrima petrificada de los dioses

Piedra incrustada en un elemento químico
plata envejecida, fundida en un accesorio bello
brillante metal dúctil
extrañamente ahora aparece en mi cuello.








CUANDO LA TIERRA MUERA

Morirá toda mi alegría
morirá la luz,
el beso que te di ayer
y mis zapatillas.

Los paisajes verdes
y el amanecer,
tus ojos azules
y lo que me queda de placer.

Morirán las nubes
el atardecer y la noche,
tus botas negras
y tu coche.

Las mañanas frescas
con ellas el mar y los insectos,
la tarde en que te dije adiós
la cancha de tenis, los conciertos.

Morirán las uñas postizas, las cirugías,
y las marcas de moda,
la tecnología, los correos electrónicos,
y el intento de tener una hermosa boda.

La luna y el sol
y con ellos se irá nuestra favorita canción,
lo malo, lo bueno y lo bello
nuestras palabras y tu hermoso cabello.

Morirán las tiendas y el sexo
todo lo absurdo
también nuestro amor
tú, yo y todo el mundo.
                     
                                                                                



                                             El buque de la muerte


¡Cómo reí cuando me dijiste que romperíamos el silencio!.  La comezón de ser se sentía ya, el castillo era un buque olvidado en el tiempo; dueño de una cronología que un poeta desechó. No pude ni siquiera  preparar mis  miembros, todo estaba allí. La hora había llegado, el túnel de la vida se apagaba y dos velas se tragaban lo oscuro de mis cuencas  vacías; tus manos mortecinas rasgaban con prisa mi ropa; bebiste la sangre que brotó de mi herida.
Todo era extraño, ese rayo de luz que emergió de tu ombligo, el silencio ya roto por dos sonidos infrahumanos y las paredes del buque teñidas con sangre. Tu corazón era un reloj y no lo dijiste, tu vida una ilusión y no lo supe.
“El cadáver de una joven amaneció ultrajado en el viejo buque y unos restos metálicos brillaban bajo el sol que inventó el humano por miedo a la oscuridad” Decían los diarios.
Una noche más, nuevos gusanos y nuevas situaciones; un cuadro  antiguo colgado en la pared de caoba quiere hablar y pedir   justicia cuando  la noche  empapada en mar llega y se aleja toda posibilidad de salvación.
La saliva de una mujer brilla en cubierta, un marinero la mira, el cuadro se mueve. La navaja imprescindible  del tiempo devora los seres humanos.
Estatuas vivientes, muertos resucitados; la niebla se asoma y oscurece de nuevo, con tantos gritos se lava la sangre y la bodega se llena con fetos humanos. Nadie imagina que ahí conviven la vida y la muerte cada noche.
La gente sólo mira un buque naufragando a la deriva en un cuento de un poeta con las cuencas de los ojos vacías.


ODILE

Una furia que brava se asoma: desesperada se acerca, con su cabellera blanca, despeinada; tornándose poco a poco en un tono oscuro lejano. Viene pisando fuerte, con sus piernas locas que bailan cruelmente y sin compasión, como insultando una letra más del alfabeto.
 Recorre por encima de esos mares que se juntan enamorados entre sí, danzado frenético sobre ellos. Venenoso: agitando los vientos en su soledad. Girando, seguro de sí mismo, como asechando lo que mira. Golpea esa tierra que ni siquiera sabe qué hacer. La velocidad se marca y los noticieros anuncian: “Odile toca tierra” La fuerza del vendaval  alimenta sus ropajes de algodón.
Un giro embravecido de un bailarín que impulsa y azota sobre esa tierra, inerte península que lo ve llegar y se agacha, nadie sabe ni siquiera donde puede esconderse. Niños, adultos, meseras, cocineros, taxistas y camareras.

Su necedad no tiene piedad, golpea con la fuerza de sus brazos descontrolados en el frenético baile, guardando el eco de la madrugada. Cristales, palmeras, techos y postes de energía eléctrica se esfumaron. Quien lo recuerde lo hará toda su vida.
Esa pasión suya por destruir es como montar en el lomo de un tigre, dentro de su oscuro ojo. Su cabellera con un color ya ajeno: falsa calma, pausa y de nuevo gira; su descontrol sube de tono y su danza alucina,  furia húmeda acercando el agua de sus lágrimas ansiosas.
Cuánta gente levantando sus cruces y se alejan entre el lodo cálido; nadie sabe, no lo dicen, pero las casas están derribadas y la comida se ausenta, la precipitada multitud entra en pánico cuando la luz del aferrado sol intenta asomarse y todo ha pasado. Ya no hay cristales y los techos no resucitan. Algunos extranjeros piden clemencia, mientras que los niños tienen hambre y sed.

No hay refugio alguno donde no se sienta temor al nombre: Odile: el danzante frenético que ha dejado huella en los puentes rurales, las carreteras, los desiertos y montes que repiten su nombre sobre verdes hojas y cansados troncos.
La multitud asustada, derrotada, sin fuerzas, baja la mirada; luego se levanta, revive y valora su existencia.  


 LA DESPEDIDA

La tarde se sentía áspera y fría cuando me citó queriendo hablar. Me  saludó como si saludara a cualquier persona, como calculando el roce de su mano en la mía, un ligero beso en la mejilla me sorprendió pero no me extrañó, no cruzamos palabras.
El sol iluminaba la ventana de la fría habitación. Después, el silencio fue interrumpido por los brazos de un ciprés que acariciaba el cristal.
En mi cuerpo ya no habitaba otro presentimiento más que el final de nuestra relación.
            ¾Te escucho ¾le dije.
            ¾Seré directo y franco ¾contestó en voz baja como si las ideas en su cerebro se desacomodaran instantáneamente. Quisiera que quedáramos como amigos, ¿por qué? no  lo sé, creí que nada cambiaría cuando comenzamos la relación; pero ahora todo ha cambiado y no quiero mantenerte atada.
            ¾¿Qué fue lo que cambió según tu criterio? ¾cuestioné.
            ¾No sé, todo ¾dijo, Joaquín, como si no supiera sinceramente qué contestarme.
            Después sentí un intenso escalofrío en todo mi cuerpo. Comencé a recordar  aquella  noche, esa noche cálida en la que nos encontrábamos bajo la brillante luz de la luna, el sonido ligero del insistente mar, él, yo y una rosa roja.
            Caminamos por la orilla de la playa tomados de la mano hasta llegar justo donde el viento del pacífico meneaba con una ligera furia la casa de campamento; entramos en ella, nos miramos fijamente y nos abrazamos fuerte.
            ¾Te quiero ¾susurró.
            Me dio un beso tierno en la frente, luego en la mejilla, llegó a mis labios y pasó junto a ellos muy lentamente sus rosados los suyos, no resistí. Mi cara enrojecía, mi cerebro no pensaba y mi corazón latía fuerte. Lo besé. Comenzamos tiernamente, sin prisas ni tiempos; un reloj bloqueado y un segundero roto. Acercándose cada vez más, dos cuerpos totalmente juntos uno del otro, sin espacio que dividiera.
            Continuamos besándonos con pasión; tomó mi mano y la apretó con fuerza. La intensidad subió; sus dedos recorrieron todo mi frágil cuerpo, acariciando mi esbelta cintura, mis caderas y la espalda.
            Los atuendos cayeron, se deslizaron uno a uno, hasta que la desnudez nos sorprendió. Dos cuerpos por primera vez, conectados en mente y corazón; un capullo abriéndose a la vida. Las caricias se tornaron en un verdadero sentimiento de placer y locura, unos corazones agitados en un solo ritmo bailaban con frenesí.
            Vagué por varios segundos en ese episodio, sin darme cuenta de la realidad y regresé de mis pensamientos.
            ¾Te quiero mucho; jamás lo olvides ¾apenas si  pudo pronunciar.
            ¾Te amo tanto ¾le dije.
            Lo abracé fuertemente con lágrimas en los ojos; esas lágrimas que me quemaban el rostro. No existieron palabras de nuevo, y su mirada poco a poco se esfumó.
           








viernes, 12 de febrero de 2016

EL MITO DEL TIEMPO, cinco poemas de Yunuén López Torres



Yunuén López Torres (1992), sudcaliforniana. Estudiante de la licenciatura en Psicología por la Universidad Mundial y de Lengua y Literatura por la Universidad Autónoma de Baja California Sur. Seleccionada a nivel estatal en el concurso Carta a mis padres en 2010 y 2011. Premio Estatal de la Juventud en Oratoria 2009. Publicada en la revista Compás con el cuento El Listón Rojo, ganador del concurso estatal alusivo al XII Festival Tradicional de Día de Muertos, en el libro Jóvenes Creadores Sudcalifornianos: Poesía y Narrativa con el poemario Memorias de un Diluvio en 2012 y en la revista Cascabel número 27 con el poema Tercer Misterio. Desde 2011 ha participado en diferentes espacios literarios gubernamentales e independientes en La Paz y Los Cabos. Actriz del grupo de teatro El Fauno dirigido por Mónica Astorga.





A continuación, una selección de su poesía:


El viejo

El reloj gotea minutos de lágrimas; entumece el tiempo, no el calvario.
Gólgota a las tres de la mañana, Dios no hace milagros, los subasta.
Mueve sus dedos más hueso que carne para quemarse vivo.
Curte su noche; sangra el recuerdo que la morfina no borra ni absuelve.
Respira y se hiela; su alma le va ahuecando el pecho en cada espiro.
Aguarda el infinito; fatigosa empresa de insoportables meses,
tiempo siempre noche que jamás oscurece. Muere con luces encendidas.
Teme cerrar los ojos, enmudecer la boca que le resta: Hacerse noche.
Cierra los ojos –no duerme–, sueña y ahí en sus sueños no vive, muere.



Noticiero

El disco de vinil cambió a la cinta,
la cinta al cd, el cd a la pieza digital mágica.

“Han encontrado diez cabezas más”.
“Tres cuerpos desmembrados en la carretera”.

Enchúfate al sonido de las multitudes,
piérdete en la hipnosis colectiva del hastió.

“Mató a su familia y luego se dio seis balazos”.
“Llevaba diez días muerto y nadie se había percatado”.

Ponte los audífonos y súbele el volumen al máximo,
encláustrate en tus pesadillas, disuélvete en la masa.

Ponte los audífonos y voltea la mirada
Aquí no ha pasado nada.
El mito del tiempo

Dijeron que el amor detenía los minutos,
congelaba las horas, frenaba los años.
Pero sus latidos robustos y cálidos
acunan como reloj antiguo
las manecillas que cuelgan de su pecho
sobre mis oídos y labios,
el eco eterno de su péndulo,
bajo mis brazos, entre los cuerpos.
De él emergen los orígenes del universo,
el principio del mundo,
la razón tras mis sueños.
Tú eres los latidos de mi tiempo.



Año 1
M.
No sabía que ser contigo, porque siempre fui de mí y ahora entiendo que en todos los tiempos que latí, ya te encontraba. Desde antes de tu aparición ya habíamos estado. Eres como un sitio que ya habitaba, las aguas en que ya existía. Morí vidas sin saber que nos acercábamos, me perdí en otros cuerpos antes de renacer en el que nos descubrimos. Te desdibujaba y ya aparecías entre mis versos. Tú eres el eterno tema de mis cuadros, el agua donde germinan los lotos. Estuviste siempre en mí y necesitamos sólo tres besos y un café para reencontrarnos.



Mandala

En el principio del mundo fuimos flores.
De ellas desprendieron las hojas
que se tornaron flamas
 hasta brotar perlas de agua.
Nacieron entonces la tierra,
los animales y al final los hombres
que en el inicio de su carne fueron animales
que secaron hojas
lloraron flamas
nacieron agua y se volvieron flores.

Yunuén López Torres



SABOR A SOLEDAD, muestra de la poesía de José Miguel Olvera Ortiz





Su nombre es José Miguel Olvera Ortíz. Nació en la Ciudad de La Paz hace 23 años, lugar donde realizó sus estudios básicos. A la edad de 6 años escribió sus primeros cuentos, en segundo año de secundaria inicia su primera novela y en preparatoria se adentró en la lectura y poesía. Realizó sus estudios de licenciatura en ciencias de la comunicación en la Universidad del Valle de México campus Toluca. En 2012 se publica su cuento “Una nueva vida” en la antología de Jóvenes Creadores Sudcalifornianos. Y el año pasado recibió el premio de poesía joven del festival de día de muertos.


A continuación, una breve muestra de lo que está escribiendo este joven escritor:







PAREJA PERPETUA

Estás a mi lado, pero no te siento
tu voz yace inexistente
ahogada
carente de significado ante la indiferencia de mi ser

La distancia se torna escasa, pero aun así no podrías estar más ausente
me rodeas de caricias vacías, de palabras huecas
cariño al que solo quiero escupir, antes de ahogarme

¿Cuándo se volvieron tan grandes estas paredes que me rodean?
¿Cuándo mi cálida morada se volvió un gélido castillo?
¿En qué momento brinqué a este vacío?

Ni siquiera tu ausencia obligada es suficiente para evitar mi ahogo
mi existir edificado como rutina
mi rutina edificada como perfecta
perfecta como mi vida
en la que terminé casándome, con la soledad misma.






LAPSO DEL SOLITARIO

Odio el descanso
todo momento antes y dentro del mismo es incertidumbre
trance para ver gatear los segundos y minutos
espera impiadosa
juicio de miradas hacia mí persona
extrañas agujas punzándome el corazón

Mil gracias doy a los dioses ante el regreso
sitio donde puedo fingir mi escasez de soledad
donde el tiempo retorna a correr
en un segundo un minuto pronto es una hora
juicio ajeno nublado por mi saber
suaves agujas besándome el corazón

Pero tarde o temprano tengo que volver a ese infierno solitario
ser una vez más un observante del tiempo
vigía de las otras existencias
bocas emanantes de mensajes plásticos
cuerpos envueltos en telas de muchos nombres y del mismo origen
seres perseguidos por sus respectivas vidas
telaraña que desde lo inmemorial continua hilándose
construyendo la razón que ahora nos rodea
pero ya vuelve a ser tiempo de cesar la reflexión
que las puertas del cielo se han abierto por incontable vez.











SILENCIOSA ESPERA

El hombre mira al cielo
dado por muerto
espera la muerte que no llega

No es presa del miedo
ni de lo salvaje
o la espera

Sólo vive
sin las ataduras del hambre y el dolor
sumiéndose lentamente en un plano turbio

¿Aquellos que decían amarlo lo velarán?
¿Recordarán su rostro fuera del marco?
¿Alguien seguirá amándolo?

Ruega por lo deseado
por presencia
por ser amado, aunque sea, por la muerte.




lunes, 7 de diciembre de 2015

CASCABEL # 14

CASCABEL # 14
NUEVA EPOCA, MUESTRA DE LA LITERATURA QUE SE ESTA ARMANDO EN HERMOSILLO, TORREON, TIJUANA Y EN LA BAJA SUR.

POETICARTEL #4

POETICARTEL #4
ILUSTRACION DE JULIETA SANCHEZ HIDALGO, TEXTO DE FEDRA RODARTE HIRALES ---PROYECTO URBANO DE DIFUSION DE LAS LETRAS Y LA GRAFICA SUDCALIFORNIANNAS, EN COORDINACION CON EL ISC Y LA DIRECCION DE CULTURA MUNICPAL

"CIUDADES IMPOSIBLES" obra grafica de Omar Murillo

"CIUDADES IMPOSIBLES" obra grafica de Omar Murillo
--de la serie "ciudades imposibles"

--de la serie "ciudades imposibles"

de la serie "ciudades imposibles"