SEMBLANZA
Nacido
en Marzo de 1988 en La Paz BCS. México.
Mikel
Archila demuestra temprano interés por la creación y las artes, en un
descubrimiento de disciplinas y métodos encuentra su cohesión en un punto: el
amor a la vida y con especial empatía a la vida marina.
Inicia
sus estudios en Artes Visuales, con énfasis en los métodos y técnicas
experimentales, en la UDG Guadalajara, Jalisco.
Su
cercanía con el mar en su natal La Paz, generó un profundo interés por la causa
ecológica así como también por el misterio de la vida y sus conceptos, que
influyen en los contenidos de su obra de muchas maneras, volviéndose parte
central de su discurso.
Aunado
a estos contenidos se encuentran sus soluciones técnicas, orientadas en la
estética de lo sublime, altamente influenciado por la imagen de la moda, así
como su paleta de colores que van desde los tonos aqua hasta los profundos
marinos y acentos cálidos.
Haciendo
uso de la fotografía, la pintura, la escultura e instalación, sus piezas son un
relato de sus vivencias y las ideas en las que se centra su obra.
ENTREVISTA
Raúl
Cota Álvarez- En parte de tu obra apreciamos la majestuosidad de la vida
marina ¿Qué te despierta este universo a la hora del proceso creativo?
Mikel Archila- Creo que siempre he sido una persona bastante curiosa y
desde la infancia he estado rodeado de ella. La fauna marina despierta
muchísimas interrogantes en mí y creo que esto me fue empujando mucho más a
ella; adentrarme a los misterios del abismo oceánico hasta llegar a las zonas
costeras. He tenido algunos encuentros con la fauna marina bastantes
simbólicos, tengo 3 muy bien identificados: el primero ocurrió cuando tenía 11
años y sucedió en San Juan de la Costa, un día de playa observamos una enorme
ballena jorobada que había varado… creo que mi impacto me empujó correr a hacia
ella y querer tocarla, era surreal poder estar tan cerca de un animal como ese.
Después en Bahía de los sueños fui picado por una de las medusas más
peligrosas: la medusa fragata o carabela portuguesa (uno de los dolores más
horribles que he experimentado) la mitad de mi cuerpo se paralizo por completo.
La tercera ocurrió en aquella marea roja del 2006, donde casi todas las playas
se tapizaron de calamares, desde entonces me obsesioné con ellos, recuerdo que
uno me lanzó tinta a la cara (risas) . Estas experiencias nunca se fueron de mi
mente, mi imaginario las usa hasta la fecha como parte de mi proceso o
conexiones con la vida marina. He tenido ¡bastantes encuentros con serpientes
también!, digo, somos afortunados de pertenecer a esta bella región saturada de
vida, hermosas postales a todas horas del día y la noche; ¿Cómo alguien no
podría verse motivado o inspirado con un lugar así?
Aparte
cuando me fui de La Paz para estudiar fuera, la nostalgia de estar lejos me
hizo valorarla aún más y sobre todo “presumir” mi sitio de origen.
Sobre
todo el valorar también está el cuidar y mi obra se centra meramente en ello,
mostrar lo que amo y a su vez lo que deseo proteger de la irresponsabilidad
humana.
Añadiría
algo en todo esto también, el mar definitivamente tiene propiedades curativas,
el sólo hecho de estar cerca de él o escuchar el oleaje tiene efectos que
benefician a nuestra salud…Esto entonces beneficia mi proceso.
RCA- Trasciendes el formato
tradicional en parte importante de tu trabajo plástico, usando el mismo cuerpo
como soporte del mensaje ¿Cómo elijes el lienzo para cada tema?
MA- Con
el concepto imaginario viene el físico. Esta cuestión en particular
definitivamente es algo que suelo procesar por tiempos muy prolongados, cuando
una idea se aloja en mi cabeza no la suelto y puedo estarla masticando por
muchos días, semanas o hasta meses. Visualizo todo en mi mente, construyo y
comienzo a armar y si no me gusta desecho todo para regresar al plano físico
para observar obras de creativos o artistas, inspirarme en cierta manera para
poder aterrizarme en el plano físico. Pero, creo que esto también es muy
orgánico y accidentado, no siempre tengo el plan maestro para ejecutar algo,
puesto que suelo dejarme llevar por el instinto y la intuición. Cuando ya estoy
cerca de llevarlo a un soporte físico me vuelvo obsesivamente perfeccionista y
comienzo a compararle con lo que visualizaba en mi mente.
Escucho
mucha música, confieso ser un melómano y esto me facilita en el momento de
concretar ideas. Cuando llego a un soporte/ medio / lienzo automáticamente lo
comparo con mi idea inicial y si reúne las características que buscaba puedo decir:
“Así, así es cómo lo visualizaba”.
Soy
un alquimista experimentando todos los días en modalidad ermitaña (hasta con
las ciencias ocultas, por qué no) (risas).
RCA- Has plasmado tu trabajo
en instalaciones hospitalarias, transformando el ambiente frio y gris en un
entorno amigable y sereno ¿Qué experiencia te deja esta intervención de
espacios poco convencionales?
MA- Esta
pregunta me remite a mi madre, que suelo bromear con ella al decirle que parece
que es mi representante (risas) pero, es verdad, tanto ella como mi padre han
sido bases fundamentales en mi desarrollo como individuo. Mi padre era médico epidemiólogo
y mi madre es enfermera especialista en pediatría …Obvio se me ha cuestionado
que “¿por qué no ejerciste también la medicina?”, bueno, creo que lo hago desde
mi propia perspectiva, puesto a que mi corriente es la arte-terapia o arterapia.
Mi
intención no contrasta con la medicina, a fin de cuentas e inconscientemente mi
obra es un fragmento de mi diario personal.
Entonces
eso de escribir me sirve para hacer
auto-análisis y sobre todo leo
mucho de psicología. Se me ha acusado de leer a las personas pero, creo que
esto viene de mi curiosidad antropológica y la conducta humana es muy compleja,
tantos universos chocando todos los días necesitan un respiro del exceso de la realidad
y el arte es ese medio para depurar. Se dice que al ver la obra del artista
puedes conocerle mejor, ahí tenemos a Yayoi Kusama y su tendencia a las
modulaciones obsesivas que le ayudan a distanciarse de sus pensamientos
suicidas.
Louise
Burgeoise es otro ejemplo de cómo plasmaba a su madre como una enorme araña
avasallante y su discurso sexual tan claro.
Toda
persona tiene sus “particulares problemas mentales” y algunas buscan la
medicina o las respuestas en el arte. Vaya, yo lo sigo haciendo hasta la fecha
(risas) lo siento.
Bueno,
eso, esto me ha empujado a querer hacerle la vida más grata a las personas
sobre todo, a las nuevas vidas que comienzan a integrarse a este caótico mundo.
Pero, definitivamente el haber estado conviviendo con infantes del hospital
despertó una sensibilidad muy emocional y me recordó que muchas personas
olvidan lo bello que es la inocencia, cómo puede esto ayudarte a recibir mejor
las bellezas de la vida y naturaleza; en ella está la medicina.
RCA- La generación de
conciencia social está presente también en tu trabajo ¿Qué respuesta ha
generado el público que se enfrenta a estas piezas?
MA- Una
muy buena, aceptada, clara y entendible. Creo que es muy obvio y esto se notó
aún más en mi exposición “Exposición Radioactiva (los niños de Chernobil)”
2014. La cual hablaba sobre la contaminación nuclear, los efectos negativos en
la naturaleza y la humanidad. El arte es sin duda una plataforma para todo:
como denuncia social, yo le llamo “una denuncia diplomática y sutil”.
Un
sobrino me comentó que posterior a mi exposición les dejaron de tarea
investigar sobre catástrofes nucleares y después fui invitado a dar una
ponencia en el Tecnológico de La Paz en la semana de desarrollo sustentable
(2014). Cuando a una persona le crea morbo o interés por desear saber más es ahí
cuando me digo: “Creo que algo salió bien, ¿no?”
Esto
me regresó a un proyecto que inicié en la universidad que se llamaba “dame tu
basura y mira mi escultura”, que en realidad estaba dirigida más a los desechos
plásticos. En 2019 comencé a fabricar máscaras armadas con estos desechos,
mismos que comenzaron a saturar los océanos. Sé que a veces puedo sonar ingenuo
con mis metas o ideales pero, por algo pequeño se inicia siempre: la semilla
del gran árbol.
Todo
es un balance y en el caos hay cosas bellas, ahí están y sólo mutan con ayuda
del arte.
RCA- ¿Qué proyectos están en
el tintero?
MA- Una
pequeña que se arrastra y engorda con el pasar de los días, esta pandemia ¡vaya
que le quedo perfecta para ganar más peso!
Es un
proyecto que forma la trilogía de: “¡No me olvides, por favor!”- “Metamorpha”-
“…”, tiene título, sí, pero soy muy supersticioso y la estoy cuidando de una
forma muy egoísta, creo que es tanta mi emoción que por eso la mantengo con
muchísimo cuidado.
Lo
que sucede actualmente en el planeta lo veo como el llamado de atención más
grande que hemos tenido y desde mi punto personal lo estoy procesando de forma
positiva, es lamentable, sí pero, esto invitará a que seamos conscientes de
nuestro paso temporal sobre este hermoso planeta.
Lo
menciono porque mi proyecto actual habla un poco de esto y espero que la
humildad y empatía se quede de forma
permanente como práctica diaria.
Todo
se mueve, todo muta, todo se muere y renace.
GALERÍA
MURAL "SUMERGIDOS", ISSSTE, 2016
MURAL "SUMERGIDOS", ISSSTE, 2016
MURAL EN CASA BICI, 2017
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