SEMBLANZA
Nacida
el 20 de Septiembre de 1993, originaria de La Paz. Artista visual autodidacta
de toda la vida, experimenta con la fotografía y medios mixtos como los
lápices, pasteles, collage, marcadores, acuarela y acrílico, y más tarde en
mayor escala en muros con pintura en aerosol. Licenciada en Lenguas Modernas
participa como voluntaria y muralista invitada de Colectivo Tomate en Ciudad
Mural La Paz. Miembro fundador de colectivo de pintura joven Aura Nueva con
exposiciones colectivas e individuales en La Alianza Francesa, Centro Cultural
La Caja, Casa Cultural el Huevo y Antiguo Seguro Social. Miembro activo de Crew
78 colectivo de grafiti y Colectivo Escafandra para Ciudad Marina por el Centro
Municipal de las Artes. Se inspira principalmente en la naturaleza y
sentimientos intangibles de la vida cotidiana. Con influencias de su infancia
como el cómic, la animación, los videojuegos y la música, manifiesta un interés
especial en el diseño de personajes.
ENTREVISTA
Raúl
Cota Álvarez- Mencionas la formación autodidacta en tu camino dentro de
las artes visuales ¿qué temas atraían tu atención en los primeros acercamientos
al dibujo y la pintura?
Carolina Rochín- Bueno, yo empecé a dibujar desde que tengo memoria. Los
temas de mis primeros acercamientos fueron principalmente la animación
norteamericana y los videojuegos de Super Nintendo. Me sentaba a ver y copiar
Las Chicas Superpoderosas, Sakura Card Captors, La Vida Moderna de Rocko,
Coraje el Perro Cobarde, Samurai Jack, todo lo que tuviera humor y muchos
colores me gustaba y me definió por completo. Lo que más me gustaba era la
capacidad de estilizar al máximo el cuerpo humano y la figura animal de tal
manera que pudieras identificar el estilo del caricaturista al instante en que veías
al personaje.
RCA- Hay una presencia
importante del reino animal en tu trabajo plástico ¿que despiertan estas
figuras, estos seres en tu percepción del imaginario plástico?
CR- Los
animales me fascinan. Considero que debí haber estudiado biología, colecciono
enciclopedias y guías de la vida animal desde hace años; las formas y colores
que ofrece la naturaleza son alucinantes, la variedad no tiene fin. Cada cierto
tiempo descubro otro dato o una nueva especie de la que nunca había escuchado
que me maravilla. Pienso que todos los seres que habitan esta tierra están
diseñados a la perfección para sobrevivir y prosperar en su medio ambiente,
mientras que nosotros necesitamos demasiadas comodidades.
RCA- Eres parte de
colectivos diversos dentro de la escena estatal ¿cuál es la experiencia y el
aprendizaje que deja trabajar en conjunto proyectos visuales en diversos
temas, formatos y escalas?
CR- Considero
que es importante como artista visual ser capaz de adaptarte. Así como existirá
siempre una predilección por un medio en específico, siento que te limitas si
sólo usas acrílicos, o sólo acuarelas. Es lo mismo con las personas: yo inicié
en un colectivo de pintura joven, Aura Nueva, con un grupo de jóvenes muy
diferentes a mí en muchos aspectos: diferentes objetivos, diferentes estilos,
medios y tiempo de dedicación a lo visual. Cuando trabajé con Colectivo Tomate,
conocí otro medio del cual me enamoré, el muralismo. Y de las personas que
conocí ahí, me involucré en el medio del grafiti con el Crew 78, el cual tiene
una visión del arte muy distinta a los dos colectivos previos. Pienso que
probando un poco de cada faceta del arte vas formando un criterio propio a la
vez que comprendes las expresiones ajenas.
RCA- ¿Cómo has vivido la percepción, aún muy
generalizada del arte urbano, la cual se aleja de la opinión que se tiene de
obras que habitan una galería?
CR- La
calle es un espacio muy especial y crudo ya que pertenece a quien la habita, la
trabaja y la camina. Desde siempre me llamó la atención el grafiti, los tags,
las piezas, precisamente porque son la forma en que se expresa una parte de la
comunidad que la habita. Desde que empecé a intervenir espacios públicos he
recibido siempre dos tipos de comentarios: a quienes les gusta y a quienes no.
No hay punto medio. Aunque yo tenga una preferencia por las piezas a todo color
y los murales, comprendo que las calles son espacios libres. Al terminar un
trabajo, hay que asegurarse de tomar una buena foto y luego dejarlo ir. Hay que
disfrutar el momento de pintar porque es aprendizaje, y porque a veces es
también una forma de socializar, pasar una tarde con amigos compartiendo
técnicas y aprendiendo de ellos. En este ámbito he observado que hay personas
que aman lo efímero de ello y otras que pasan de la calle a los museos y logran
la fama. Algunos tienen ese objetivo, otros prefieren seguir pintando en la
calle y encuentro ambas cosas respetables. Lo que sí me gustaría es que hubiera
más chicas en la escena paceña, las hay en México pero en La Paz nos estamos tardando
en tomar la calle con aerosoles.
RCA- ¿cuál es el camino de la nueva plástica sudcaliforniana: salir de las galerías hacia
el arte público, practicar el arte público como una evolución natural hacia un
pequeño, mediano formato que busca espacios de exhibición más formales o hacer
coincidir ambas prácticas en pos de un entorno visualmente más nutritivo?
CR- En
mi opinión muy personal creo que a La Paz le hace falta poner el arte visual al
alcance del peatón, creo que como artistas si no hacemos algo de lo que se
pueda beneficiar el pueblo, estamos creando solo pretensiones y vanidad. Yo ya
he visto los mismos temas una y otra vez en las galerías, he escuchado los
nombres de los mismos artistas en cada convocatoria y evento. He observado un
público que cree que el arte es una cosa para unos cuantos, que no sucede fuera
de las galerías. En mi opinión debemos incentivar a los emergentes, a los
callejeros, a perfeccionarse y mejorarse si así lo desean, para vivir de ello.
RCA- ¿En qué proyectos
trabajas actualmente de manera individual y colectiva?
CR- Desde
siempre he intentado pintar e ilustrar algo que disfrute, planeo realizar un
par de exposiciones conjuntas, una de ellas de piezas de gran formato con un
grupo de artistas reunidos por Eduardo Enríquez; otra con mi pareja Manuel
Salorio en la que planeamos contrastar nuestros estilos retándonos a dibujar el
mismo tema. El año pasado tomé un taller de libro álbum ilustrado y el producto
me gustaría pulirlo para buscar competir en el concurso de libro álbum
ilustrado sudcaliforniano, o quizás buscar publicarlo. Cuando termine la
contingencia me gustaría retomar el pintar grafiti cada fin de semana y
continuar aprendiendo a tatuar, un medio que experimenté brevemente y en el
cual me gustaría crecer.
GALERÍA
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